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Masiva participación en el Vía Crucis en Rafaela

Una multitud caminó alrededor de la Plaza 25 de Mayo de Rafaela detrás de la cruz, con representaciones en las distintas estaciones.
Crédito: NICO GRAMAGLIA

En una jornada atravesada por el recogimiento y la fe, la ciudad de Rafaela vivió un Viernes Santo de fuerte participación comunitaria, donde las tradiciones religiosas volvieron a ocupar el centro de la escena pese a las lluvias registradas durante la mañana.

Por la tarde, con el cielo y el sol a la vista, cientos de fieles se volcaron a las calles para participar de la tradicional caminata de las Siete Iglesias. Familias enteras, grupos de jóvenes y adultos mayores recorrieron distintos templos de la ciudad, algunos a pie y otros en bicicleta, en una postal que combinó espiritualidad y vida cotidiana. El ritmo pausado del feriado, sin las urgencias habituales de la semana laboral o escolar, le dio a la jornada un tono distinto, casi suspendido en el tiempo.

Más tarde, la convocatoria se trasladó al corazón de la ciudad, en la Plaza 25 de Mayo, donde se desarrolló un multitudinario Vía Crucis. Allí, los presentes acompañaron con oraciones, meditaciones y cantos las 14 estaciones que recuerdan el camino de Jesús hacia la cruz, en un clima de profundo silencio y reflexión compartida.

Uno de los momentos más significativos fue la representación teatral de la Pasión de Cristo, a cargo del grupo Hermana Clare de la parroquia San Pedro-Santa Josefa Rosello. La puesta en escena aportó una dimensión vivencial al relato bíblico, con una interpretación que conmovió a los asistentes y reforzó el sentido espiritual de la celebración.

La jornada culminó con la celebración de la Pasión del Señor, presidida por el obispo de la Diócesis de Rafaela, monseñor Pedro Torres, quien en su homilía invitó a los fieles a una profunda introspección. “La invitación del relato de la pasión tiene varias connotaciones. Ablandemos el corazón para mirar el dolor que Jesús carga, el dolor del mundo; hasta dónde llega la encarnación, el Verbo se hizo carne y asumió todo nuestro dolor, el pecado hasta su fealdad más intensa. Por sus heridas hemos sido curados y nuestras heridas se asocian a las heridas de Jesús”, expresó.

En ese mismo sentido, llamó a abrirse a los demás y superar la indiferencia. “Ensanchemos el corazón. A veces lo tenemos endurecido por la costumbre, el egoísmo, la indiferencia; lo tenemos empequeñecido porque estamos preocupados por lo personal. Jesús reza por los creyentes, por los no creyentes, por los gobernantes, por la paz, por el sufrimiento humano; murió para liberar a todo hombre”, señaló.

Finalmente, el obispo instó a reconstruir los vínculos sociales y personales desde una perspectiva de fe. “Hay que recrear los vínculos al estilo de Jesús y sanar los vínculos de amistad, de familia, en el matrimonio, en el trabajo, en la patria para ser instrumentos de reconciliación y de paz. No tengamos miedo a nuestras heridas; si se asocian a las heridas de Jesús son sanadas”, afirmó, al tiempo que alentó a “reconstruir comunidades con sed de trascendencia, eternidad y compasión”.

Las celebraciones de Semana Santa continuarán en la Catedral San Rafael con la Vigilia Pascual este sábado a partir de las 20, mientras que el Domingo de Pascua las misas previstas están programadas para las 8:30, 11:00 y 20:00, en el cierre de uno de los momentos más significativos del calendario litúrgico católico.

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