Theunis Botha, de 51 años, había disparado a tres de las crías, cuando un cuarto animal lo envolvió con la trompa y lo levantó al aire. Según señalaron medios locales, un integrante de la expedición intervino para salvar a su compañero abriendo fuego contra ese elefante, que cayó muerto encima de Botha, provocando la muerte -en el acto- del cazador.
OTRO CAZADOR MUERTO
Botha era amigo de Scott van Zyl, otro cazador profesional sudafricano. El mes pasado, sus restos mortales fueron encontrados en el estómago de dos cocodrilos que lo habían devorado durante una cacería en Zimbabwe. Un grupo de biólogos encontró restos humanos dentro de los animales y al analizar su ADN descubrió que pertenecían al cazador.
La prensa dio cuenta de que tras enterarse de la muerte de Botha, sus amigos y allegados lo despidieron en Facebook. Lo describieron como "una leyenda" y como "un gran hombre", además de enviarle condolencias a su familia.
LLORAR POR EL ELEFANTE
Sin embargo, algunos proteccionistas de animales aprovecharon la situación para criticarlo y comentaron que "deberían estar llorando por el elefante".