Escucho, leo, veo y no puedo dejar de pensar que no sé en qué momento se desbarató todo el sentido de la medicina. Analizo notas como la del Dr. Gustavo Tita contestada por un gran médico como el Dr. Carlos Chiapero, cargadas de impotencia, verdades, verdades que parecen ignoradas por la mayoría.
Me gustaría que todos los médicos me contestaran qué los llevó a ser médicos… ¿salvar vidas, calmar el sufrimiento de la gente, prolongar una buena calidad de vida, llevar a todos los hogares las mismas posibilidades para salvar la propia vida? O simplemente ser un médico con gran solvencia económica, que les asegure un futuro brillante y el poder sobre la vida. Esto último me daría pena, asco, dolor, desilusión.
Qué pensaría un Dr. Eduardo D’Agostino que dedicaba horas a curar niños, a los que muchas veces no les podía ni cobrar y otras iba a la casa para ver cómo estaban. Qué pensaría un Dr. Laureano Maradona, abnegado, dedicado, generoso, entregado a calmar el dolor de los que no tenían nada para darle y qué pensarían tantos otros que aún hoy anónimamente luchan por apaciguar el sufrimiento descarnado de los más necesitados en lugares que se pierden en el mapa.
Me duele el alma, querida Rafaela, ¿qué te hicieron…? seguramente tendremos un hospital nuevo y grande en unos años, pero hoy, porque cerraron como clínica para internar pacientes al Policlínico, que era una institución prestigiosa muy concurrida y querida por habitantes de esta ciudad y zona…silencio, sólo silencio para la pregunta de tantos rafaelinos.
Hoy necesitamos más clínicas, ya!, ¿es que la vida de las personas no vale nada, es que hay personas que se creen dioses para digitar quién vive y quién no…? ¿es que la vida humana depende de la chequera o de una cuenta bancaria?
EXCELENCIA DE
NUESTRO HOSPITAL
Debemos rescatar la excelencia de nuestro hospital que no da abasto, pero cuya atención es impagable y agradezco a todos lo que lo hacen posible y los felicito.
Cada uno consultará con su conciencia y se contestará a qué tipo de médicos pertenece, pero tengan cuidado, en algún momento al que se cree supremo, Dios le puede mostrar sus limitaciones, de golpe, sin anestesia, porque Dios no castiga, sólo nos da señales para que los que somos duro de entendimiento descubramos el camino verdadero.
Ya sé, tal vez unos cuantos se estén riendo de esta loca idealista que prefiere vivir con lo justo pero compartir con los demás, que hacer una “cucha” de bienes que tal vez ni logre disfrutar.
Están los “pacha médicos” que curan dando alegría a sus pacientes, que les regalan esperanza, y les permiten vislumbrar una luz que ilumine tal vez un futuro, tal vez un final pero en paz y rodeados de amor.
A todos los médicos les digo, y cada uno sabrá si le corresponde o no, no especulen, recuerden el juramento que hicieron, cuando llegue el final de sus vidas no habrá nadie con ustedes aunque haya un mundo de gente, a qué se aferrarán para justificar la especulación con vidas, con personas, con gente que sólo pedía una oportunidad para seguir viviendo, encontrarán la paz para partir al encuentro del altísimo en el que muchos no creen hasta que les llega la hora.
He conocido a mucha gente que construyó su casa sobre roca y tuvo respuesta para todas las preguntas, pero conocí a mucha gente que construyó su casa sobre la arena y un mar embravecido los dejó sin respuestas, sin esperanzas y con mucho miedo.
La medicina es una vocación y no un negocio.