Veo que se menciona en fechas puntuales o en actividades determinadas al niño con síndrome de Down, pero yo hoy quiero expresar, si puedo, lo que representa para mí, un niño con síndrome de Down, como cualquier otro chico especial o con capacidad diferente, ellos son mensajeros del amor, son la más pura muestra de la existencia de Dios, ya que son sus emisarios más fieles.
Hace muchos años que mi esposo y yo compartimos con ellos parte de nuestra vida y realmente es una necesidad estar con ellos, conversar, escucharlos, verlos desenvolverse con tanta espontaneidad….Nos llenan el alma y el amor que nos dan, nos renueva, nos sana y nos hace mejores personas.
Alguna persona me dijo una vez, que debe ser muy fácil trabajar con ellos, ya que con cualquier cosa uno los conforma y solo esbocé una sonrisa, porque no es así, son más sabios de lo que muchos creen… con ellos hablamos de Dios, del aborto, de temas de actualidad y a veces nos sorprenden.
Los chicos Down, como cualquier niño con cualquier patología que lo hace especial, poseen una sensibilidad mucho más aguda, son puros como el agua cristalina, son ocurrentes y te roban siempre una sonrisa, les importa mucho lo que le ocurre a sus seres queridos, como así, a su prójimo más cercano.
Cualquier pérdida los sacude, los conmociona y yo me pregunto- qué pasa con un gran número de chicos hoy, que viven absorbidos por la tecnología, por el personalismo, que están mucho tiempo solos y no muestran esa afectividad hacia sus seres más queridos, por ejemplo los abuelos, cada vez, están más llenos los asilos, los geriátricos, las reuniones familiares son más esporádicas…
Si me dicen que en pocas palabras manifieste lo que son los niños Down, diría que son la expresión más clara del amor de Dios y marcan el camino correcto para llegar a él y finalizaría esta nota reproduciendo algo que me enviaron por internet:…”soy especial, pero no soy diferente a ti, yo también tengo un corazón que ama, vibra y siente”…
Quién no es capaz de Amar a un niño Down o simplemente especial, en algún viraje de la vida perdió el corazón y yo le aconsejaría que lo recupere, ya que el amor es lo único que sana cualquier herida y le da sentido a esta vida y no asegura el pasaje a la otra que Dios nos prometió.