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Metas para la vida

Si una persona quiere llegar a un lugar o alcanzar algún logro en su vida, debe ponerse una meta y ver la forma de llegar a ella. Debemos preguntarnos primero ¿qué es una meta? La respuesta podría ser, algo que me propongo alcanzar, un desafío, la culminación de un objetivo propuesto, un ideal que me propongo lograr, una aspiración, un blanco al que apunto. Muchas veces nos ponemos metas como, adelgazar, salir a caminar todos los días, terminar mi estudio, lograr un ascenso en el trabajo, cambiar mi mal carácter, leer un libro, leer la Biblia en un año, cultivar una nueva amistad o conocer más a alguien.

Podemos tener algunas metas materiales como terminar mi casa, cambiar el auto, pagar mis deudas, gestionar un aumento de sueldo, cambiar de trabajo por uno mejor, ahorrar para mis vacaciones, etc. Podemos ponernos desafíos como familia, estos podrían ser, salir juntos, cultivar una mejor relación con mis hijos o mí cónyuge, agrandar la familia. Tener metas le da verdadero sentido a la vida, me imprime una dirección y me desafía a hacer los cambios y el esfuerzo que me lleven al cumplimiento de mis sueños u objetivos.

Para alcanzar las metas debo entender varias etapas por las que debo pasar, la primera es la motivación, debo visualizarlo, debo soñar, tengo que pensar en ello, hacerlo mi objetivo, mi desafío y luchar por conseguirlo. Sé que alcanzarla es algo que me hará sentir bien. La segunda etapa es el esfuerzo, hay que poner mucho empeño, hacer sacrificios, hace falta audacia, atrevimiento, fuerza de voluntad, renuncia a otras cosas en pos del objetivo, hay que poner fervor, hay que asumir los riegos, debo tener decisión, la biblia dice en Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces... y seas valiente”.

También debo entender que no todo será color de rosas sino que hay una etapa donde sobrevienen los tropiezos. En el cumplimiento de toda meta siempre habrá trabas, dificultades, escollos que superar. Se presentarán obstáculos inesperados. Puedo incurrir en imperfecciones, descuidos y torpezas que retrasen los logros. Habrá resbalones y caídas. Hay que levantarse y seguir adelante, si en verdad quiero lograrlo.

Otro factor fundamental es el amor. La clave para llegar a las metas está en enamorarme del sueño. Tengo que ponerle mucho amor al objetivo. Si no lo amo, no lo voy a lograr. Tengo que deleitarme en mi objetivo. Tengo que poner el corazón y seguir siempre adelante. Necesito perseverancia y constancia. Necesito firmeza y convicción. Ahora bien, la segunda pregunta es ¿cómo alcanzar las metas u objetivos? Le daré algunos ejemplos bíblicos; a José, Dios le dio un sueño, consistía que un día él iba a gobernar. Enfrentó los celos, la traición, la esclavitud, la difamación y la cárcel pero... no claudicó.

Al final de su historia en el libro de Génesis vemos el cumplimiento de su sueño: capítulo 41:40-41 el faraón le dice- Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; solamente en el trono yo seré mayor que tú. Faraón dijo también a José: mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. El segundo ejemplo que daré es el de dos líderes del pueblo de Israel, sus nombres Josué y Caleb. La biblia relata que salieron de la esclavitud de Egipto a la tierra prometida. Debieron enfrentar a Faraón, el desierto, la falta de alimento y la falta de agua, la ciudad amurallada de Jericó, entre otros obstáculos.

Muchos del pueblo de Israel no llegaron a la meta por la desobediencia, la idolatría, la murmuración, pero en estos dos líderes hubo un espíritu diferente. Josué y Caleb siguieron contra viento y marea, fueron fieles al desafío y lograron su objetivo. Leemos en Números 14:24 pero a mi siervo Caleb, porque ha habido en él un espíritu distinto y me ha seguido plenamente, lo introduciré a la tierra donde entró, y su descendencia tomará posesión de ella. Y en Números 26:65 Porque el Señor había dicho de ellos: ciertamente morirán en el desierto. Y no quedó ninguno de ellos, sino Caleb hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun. Ellos lo lograron, alcanzaron su meta.

Por último veamos al apóstol Pablo, sufrió persecución, cárcel, hambre, naufragios, etc. sin embargo no claudicó y llevó el evangelio a todo el mundo conocido. Al final de sus días él decía -prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:14). Proseguir, una clave para alcanzar los objetivos. ¿Y nosotros qué haremos?, ¿Cuál es nuestra motivación? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio para alcanzar los objetivos? ¿Cómo enfrentaremos los obstáculos? ¡Hay que poner el corazón en los desafíos! Digamos con Pablo: “Prosigo a la meta”, no voy a bajar los brazos, con la ayuda de Dios lo puedo lograr. El Señor te bendiga.


El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista.

Autor: Pastor Carlos Terranova

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