Información General

Muchos otros animales tienen su monumento de reconocimiento

Hace varios años que no prospera el proyecto surgido en la Sociedad Rural de Rafaela para erigir un monumento a la vaca de la raza Holando Argentino, como reconocimiento al enorme aporte que hace a la economía del país ese manso y simpático animal en esta zona que pertenece al corazón de la cuenca lechera más importante de Sudamérica.

Tal proyecto oportunamente fue presentado por la citada entidad de avenida Brasil a la Municipalidad, cuyo Departamento Ejecutivo lo elevó al Concejo Municipal, cuerpo en el que no tuvo aprobación esgrimiéndose argumentos inconsistentes.

Tiempo más tarde con autorización del actual presidente de la Sociedad Rural Fernando Calcha, quien esto escribe hizo una gestión personal ante la firma concesionaria de la Estación Terminal de Omnibus, sugiriendo emplazar el monumento a la vaca en ese lugar. Tal fue la aprobación a la propuesta que el titular de la concesionaria Carlos Casinerio ordenó la confección del proyecto del pedestal al arquitecto Esteban Soldano.

Desde entonces han pasado casi tres años y distintos tropiezos han venido impidiendo que la overa negra luzca en el citado predio público de salida y llegada a Rafaela de cientos de pasajeros cada 24 horas.

No se dude que algún día lo que nos ocupa y preocupa tendrá su concreción porque, reiteramos, lo merece la vaca Holando promotora de una colosal industria a pesar de la actual falta de apoyo oficial a la política lechera.

En cambio, en el país y en el mundo otros animales con menos méritos tienen su monumento como representativos de un lugar o zona, como es el caso del elefante marino en la playa Bristol de Mar del Plata; o el monumento de la yegua y su potrillo en Coronel Vidal, localidad ubicada sobre la autopista, 60 km al norte de la Ciudad Feliz, en mérito a que en aquella zona bonaerense se destaca la crianza de yeguarizos.

En la misma provincia existe el monumento al ternero en Ayacucho. En la correntina Virasoro luce en una plaza pública el monumento al toro cebú, hay uno del perro en Resistencia y otro del gato en la norteña Gato Colorado; y podríamos seguir con más ejemplos.

Del exterior recientemente hicimos referencia al monumento del oso en varias localidades de Canadá porque ese animal es muy común y según la zona de su hábitat se presenta el oso blanco del lugar más frío lindante con el Polo Artico; en otros vimos el oso de pelaje marrón y el más común el del oso negro.

Citábamos en aquella nota del 6 de septiembre último el hermoso grupo escultórico en Saddledome -también en Canadá-, donde más de 10 caballos de pelaje negro y tamaño natural está ubicado frente al estadio con capacidad para 70.000 espectadores, en el que anualmente en el mes de marzo se realiza la famosa Estampida, que es la manifestación más importante de la cultura cowboy de América del Norte cuyo programa incluye doma de caballos y otros animales, varios concursos de destreza campestre y presentación de conjuntos musicales.

Esa manifestación de Canadá es más que justificada con la promoción permanente del admirado monumento al caballo, pero también lo es para que un día se inaugure en lugar público de esta querida ciudad de Rafaela el monumento a la vaca holandesa, por lo que ella representa como figura central de la importante industria lechera, porque y parafraseando parte de la letra de una antigua canción, de la que se trata “no es una vaca cualquiera”.

Autor: Emilio Grande (Padre)

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web