Hay animales que dejan huella. Y después está Némesis. Este 27 de mayo se cumplieron 15 años de un momento que marcó un antes y un después para Cabaña La Luisa de Ataliva, cuando en la Exposición de Otoño de Villa María de 2011, bajo la jura de Juan José Felissia, la histórica vaca Holando le otorgó a la cabaña atalivense el primer Gran Campeonato Hembra de toda su trayectoria.
Aquel día no fue uno más. Además del Gran Campeonato Hembra, La Luisa obtuvo también la Reservada Gran Campeona y la Tercer Mejor Hembra, consolidando una jornada inolvidable para la familia Miretti y para toda la región.
Con el paso del tiempo, aquel triunfo terminó siendo mucho más que un premio. Representó el inicio de una etapa de crecimiento, reconocimiento y posicionamiento nacional para una cabaña que, desde entonces, comenzó a “jugar en primera”, como suele definirlo la propia familia.
En diálogo con este medio, Alejandro Miretti destacó que la historia de Némesis comenzó incluso antes de su nacimiento, todo se remonta a la década del noventa, cuando la familia Miretti comenzó a seguir muy de cerca la trayectoria de Nisa, una vaca nacida en Estados Unidos (importada por Alejandro Dodero) que dejó una huella imborrable en el país. Nisa fue distinguida como Vaca del Año en Argentina en tres oportunidades —1996, 1998 y 1999—, convirtiéndose en una referencia obligada para los criadores de la raza.
Desde entonces, el objetivo de Cabaña La Luisa fue incorporar a su rodeo alguna descendiente de esa excepcional vaca. La oportunidad llegó con Nicety, una hija de Nisa x Highlight, por la que Guillermo Miretti decidió apostar a pesar de que atravesaba una situación que generaba incertidumbre entre los especialistas. Había transcurrido dos años de su único parto, se encontraba seca y Vacía, lo que generaba dudas sobre su futuro reproductivo. Sin embargo, la convicción pudo más y la vaca llegó a Ataliva para convertirse en una pieza fundamental de la historia de la cabaña.
La apuesta resultó un éxito. Nicety logró preñarse rápidamente y, luego de su parto, comenzó un extraordinario trabajo genético que terminó dando resultados muy por encima de lo habitual. Más adelante, en uno de los programas de embriones realizados con Goldwyn —considerado por entonces el toro más importante a nivel mundial— nació Némesis, el animal que terminaría cambiando para siempre la historia de La Luisa.
Lo que vino después no tiene antecedentes en la ganadería argentina. Némesis no solamente fue elegida Vaca del Año en tres oportunidades; 2011, 2013 y 2014, sino que además se transformó en la única vaca nacida en Argentina en alcanzar semejante distinción.
Pero sus logros fueron todavía más impactantes. Durante esos tres años participó de trece exposiciones y mantuvo un invicto absoluto: fue Gran Campeona Hembra y Mejor Ubre en las trece muestras en las que compitió. Un registro que jamás pudo ser igualado.
“Es la única vaca argentina que logró algo así. No estamos hablando de una opinión, sino de hechos y estadísticas. Por eso decimos que probablemente estamos frente a la mejor vaca Holando de la historia del país”, señaló Alejandro Miretti.
El vínculo emocional con el animal fue tan fuerte que incluso hoy sigue presente dentro de la cabaña. De hecho, Ezequiel Ricarte, histórico presentador en las exposiciones, le puso el nombre de Némesis a una de sus hijas, demostrando el cariño y lo que significó la vaca para todos. Némesis murió en diciembre del 2015 y sus restos descansan dentro del predio de La Luisa.
Pero, detrás de la historia de Némesis, también aparece con fuerza la figura de Guillermo Miretti, uno de los grandes referentes del Holando Argentino y el hombre que, con visión, intuición y una enorme capacidad para “ver antes que los demás”, terminó cambiando el destino de Cabaña La Luisa. Exigente, obsesivo, hábil para los negocios y profundamente comprometido con cada decisión, Guillermo construyó mucho más que una cabaña: formó un equipo, impulsó ideas y contagió una manera de trabajar basada en la pasión, el esfuerzo y la familia.
Quince años después de aquella histórica tarde en Villa María, el recuerdo sigue intacto. La pasión por la genética, el trabajo familiar y la búsqueda permanente de superación continúan guiando el camino de La Luisa, que hoy sigue creciendo y actualizándose en busca de las mejores líneas genéticas del mundo.
Pero puertas adentro, todos saben que gran parte de esa historia comenzó con ella.
(Fuente Radio FM Aries)