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No será un sábado más en la peluquería

"¿Cómo le va caballero? ¿Cabello limpio? ¿Cómo le corto? ¿Arriba de la oreja o sobre la misma? ¿La parte de atrás redondeada o cuadrada?". Son las preguntas básicas del abc del peluquero una vez que el cliente se sienta en ese sillón frente al espejo y mientras le coloca la capa para evitar que los pelos que se cortan caigan sobre su cuerpo.

Las relaciones que las personas construyen con sus peluqueros o peluqueras suelen llegar hasta la amistad, donde no sólo se hablan de la agenda de los deportes, la economía o la política sino también del clima o de secretos de familia. Es que se trata de una visita periódica que se debe hacer a lo largo de los años, lo que favorece esa relación de confianza entre peluquero y cliente. 

Hoy es el Día del Peluquero, y justo coincide con el sábado, la jornada de súper acción en cualquier salón del rubro donde reinan las tijeras, navajas y peines, también las tinturas y los secadores de pelo. Están aquellos que simplemente se dedican a los cortes clásicos o aquellos que buscan imponer tendencias o al menos seguir el estilo de la época, que quizás se instaló de la mano de un jugador de fútbol hiper famoso o una estrella del cine, la televisión o de la música. 

Por tanto, si usted tiene turno o visita a su peluquero o peluquera de toda la vida no olvide de un cordial saludo de los artistas del corte y los peinados. Cuando una mujer regresa de hacerse un nuevo corte llegará a su casa e insistirá en hacer notar el cambio -a veces hay maridos dispersos que no perciben la diferencia o lo hacen cuando ya es tarde-. "¿Te gusta cómo me queda?" será la pregunta de rigor en esas situaciones de entrecasa.  

Cuenta la historia que la fecha elegida para esta celebración coincide con el día en que se santificó al rey Luis IX de Francia, quien durante su gobierno, entre 1261 a 1270, jerarquizó a su peluquero a quien declaró hombre libre. Así, el peluquero del rey pasó de ser plebeyo a estar a la altura de los caballeros, jueces, médicos y magistrados.

En los siglos siguientes hubo barberos y peinadores que se encargaban de afeitar, teñir, peinar y arreglar las uñas de los varones. Estaba prohibido que un peluquero arreglara a una mujer, si esto ocurría la mujer recibía un castigo.

En tanto, en la Argentina se celebró el Día del Peluquero por primera vez en 1877, año en que se creó la Sociedad de Barberos y Peluqueros durante un encuentro en el Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires. Y en 1940 durante el Congreso Nacional de Peluqueros realizado en la ciudad de Pergamino se acuerda designar oficialmente al 25 de Agosto como el Día del Peluquero.





 

Autor: REDACCION

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