Con la organización de la Escuela nacional de Patín Artístico sobre ruedas Lydwina se llevará a cabo el Noveno Festival Provincial de Gala "Celebration".
El encuentro está programado para el próximo 21 de julio a partir de las 11 en la sede de la Sociedad Suiza "La Unión".
El encuentro, ya un clásico en nuestra ciudad, contará con la participación de la Escuela organizadora, el grupo Euterpe (del club Almagro), Ilusiones (de María Luisa) y el representativo del Deportivo Tacural.
El grupo local, que dirige Paulo Alberto Noé con la asistencia de pista de Gisela Davicino, intervendrá con 42 patinadoras estables, y la propuesta de mami patín. Como ya ocurriera en otras ocasiones se reiterará la exitosa fusión de patín artístico con danzas clásicas, con el invalorable aporte de Mirta Zanoni.
Los asistentes podrán deleitarse con creaciones tales como Blanca Nieves y los siete enanitos; Danza macabra; Vals de las novias, Pistas de la danza (mami patín).
Habrá servicio de cantina -con precios accesibles-. La boletería será habilitada a partir de las 9.
Cabe consignar que Noé puso de relieve su reconocimiento a la Sociedad Suiza y a los papás, dado que sin su aporte no se podría cristalizar la realización.
UNA NOVEDAD
Para esta ocasión se ha dispuesto incorporar una imagen de Santa Lydwina, patrona del patinaje artístico (Hielo- ruedas). La imagen, que será presentada en esta ocasión, recibirá la bendición durante la ceremonia de apertura.
SANTA LYDWINA
En 1380, una niña nació en una familia pobre en Scheidam, Holanda. Eran nueve hermanos. Su padre, llamado Peter, venía de una familia noble y su madre, Petronella, nacida en Kethel, Holanda, era una pobre chica campesina. Peter y Petronella llamaron a su hija Lydwina. Irónicamente, Lydwina significa sufrimiento. En edad muy temprana Lydwina se vio atraída por la Madre de Dios y rezaba mucho ante la imagen de Nuestra Señora de Scheidam. Era muy devota. A la joven edad de quince años, Lydwina se dedicó completamente a Dios. Algunos dicen que se habría convertido en una monja si no hubiera sido por un accidente que le ocurrió. Durante el invierno de 1395, algunas amigas invitaron a Lydwina a ir a patinar a los canales helados. Sus amigas tuvieron que insistirle para que fuera, dado que Lydwina no se encontraba demasiado bien aquel día. Tras un poco de insistencia, Lydwina accedió. Lo que ocurrió aquel día en el canal helado no está claro. Algunos dicen que Lydwina fue empujada, otros que resbaló y cayó, otros dicen que el hielo era demasiado delgado. Lo que sabemos es que hubo un accidente, que hizo que Lydwina cayera sobre el hielo con tal violencia que se rompió una costilla de la parte derecha de su cuerpo. Este sería el principio de un martirio que duraría 38 años. No había nadie en la ciudad que supiera cómo curar sus heridas. En los días que siguieron, tuvo fuertes dolores de cabeza, náusea, fiebre, dolor por todo el cuerpo y sed. Sus padres veían impotentes cómo la gangrena se esparcía por todo su cuerpo. El dolor de la infección era fuerte y duró muchos años. Lydwina le dijo a su padre que no podía soportar el dolor. Se le hicieron llagas en la cara y el cuerpo, quedó ciega de un ojo, y finalmente quedó postrada en la cama. La caída le causó también otros problemas. A medida que pasó el tiempo, la gente de la ciudad pensaba que Lydwina estaba bajo la influencia del diablo. Ellos no podían atribuir su agonía a nada físico porque la infección era interna. Obligada a permanecer en cama, Lydwina no podía asistir a la iglesia. Un pastor local llamado Andries intentó engañarla para probar que estaba bajo la influencia del diablo. Andries le dio a Lydwina una Hostia Eucarística sin consagrar, pero ella la reconoció enseguida y rechazó tomarla. El cura de su parroquia, Padre John, iba regularmente a visitarla y rezaba con ella. El Padre John ayudó a Lydwina a darse cuenta de que su enfermedad era un hermoso regalo que podía dar a Jesús. Ella ofrecería su sufrimiento para consolarlo a El, que había sufrido tanto en la cruz. Con el paso del tiempo ella desarrolló una devoción por la Eucaristía, tuvo visiones en las que veía el Cielo y el Purgatorio, participaba en la Pasión de Cristo y era visitada por santos. Hubo varios milagros registrados por los que las visitaron en su lecho durante su sufrimiento. Muchos milagros tuvieron lugar junto a su cama. En una de las visiones que ella compartió, dijo que había un rosal y una inscripción que decía: Cuando haya florecido, tu sufrimiento habrá acabado. Esta sería una señal muy importante para Lydwina en sus últimos años. Conocida por su amabilidad, Lydwina era buena con todos en su pobre y pequeña habitación. Dormía sobre heno y dio todas sus pertenencias a los pobres. Intercedía en la oración a todos los que se lo pedían. Durante treinta y ocho años Lydwina sufrió. Parecía imposible que pudiera seguir viva en condiciones tan graves. En las mañana de Pascua del año 1433, Lydwina dijo: veo el rosal en plena floración. Su última visión fue la de Cristo administrándole los últimos ritos. Murió el 14 de abril, que es ahora su día festivo. Su tumba se convirtió en un lugar de peregrinaje.