BUENOS AIRES, 1 (NA). - El arzobispo de Santa Fe y
presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José
María Arancedo, rechazó que la ordenación al sacerdocio sólo de
hombres pertenezca a la "cultura de una época".
"No cabe decir que esta decisión de Jesús pertenece a la
cultura de una época, por el contrario, él trató a todas las
mujeres con amor y respeto, incluso a las que fueron denunciadas
como pecadoras", dijo el prelado.
Agregó: "No podemos, además, dudar de la importancia de la
Virgen María en el plan de Dios, sin embargo, no la eligió a ella
para el ministerio sacerdotal.
María estaba con los apóstoles y
cumplió, diría, una función tal vez superior de presencia y
santidad en la vida de la Iglesia naciente, pero no era
sacerdote".
"Esto no fue un acto de discriminación de su Hijo. El
distinguir la función propia de un ministerio eclesial, de la
elección única y personal de un joven, de un varón, para el
sacerdocio tiene su fuente en el Evangelio como en la misma
tradición de la Iglesia", subrayó.
Justamente ayer, fue la fiesta de San Jerónimo,
patrono de la capital de Santa Fe y se realizaron en la basílica de
Nuestra Señora de Guadalupe en esa ciudad las ordenaciones
sacerdotales.
"Es un día de particular gratitud y alegría en la vida de
nuestra Iglesia. Esto nos habla de la vitalidad providencial de un
camino que tiene su origen en el amor de Dios que tanto amó al
mundo y le envío a su Hijo Jesucristo y que él quiso prolongar en
la vida de la Iglesia", precisó en su reflexión semanal.
Respecto del sacerdocio explicó que "no se trata de un
ministerio creado por la Iglesia para cumplir una función, sino de
una realidad instituida por el mismo Jesucristo para continuar su
misión en el mundo".