"En el Calvario, a los pies de la cruz, estaba la Virgen María. Es la Virgen Dolorosa, que mañana (por hoy) celebraremos en la liturgia. A Ella encomiendo el presente y el futuro de la Iglesia, para que todos sepamos descubrir y recibir siempre el mensaje de amor y de salvación de la Cruz de Jesús. Les encomiendo de modo particular a las parejas de esposos que tuve la alegría de unir en matrimonio en la Basílica de San Pedro", expresó el Papa Francisco ayer antes del rezo del Angelus y luego de presidir la celebración de 20 bodas en el Vaticano.
La Virgen de los Dolores es una advocación de la Virgen María. También es conocida como Virgen de la Amargura, Virgen de la Piedad, Virgen de las Angustias, Virgen de la Caridad, Virgen de la Soledad o La Dolorosa. En ocasiones, se la representa con siete espadas que le traspasan el corazón. Su imagen forma parte de las procesiones de Semana Santa.
Precisamente hoy se celebra el Día de la Virgen Madre Dolorosa, que en Rafaela tiene su parroquia en el corazón de barrio Guillermo Lehmann, frente a la pintoresca plaza que utilizan los vecinos del sector. La conmemoración remite al momento de La Piedad que la encuentra con su hijo Jesús muerto sobre su regazo, tras el descendimiento, con una expresión de desconsuelo y sosteniendo la corona de espinas.
En calle Mainardi 333 de Rafaela, se levanta el edificio de la Iglesia de la Virgen Dolorosa, que depende de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús y una vez por semana, se efectúa la habitual misa (los domingos a las 9). Como en tantas otras parroquias de la ciudad, se efectúan diversas actividades, como encuentros de catecismo, confirmación y también de perseverancia. Además, funciona un grupo de Cáritas en uno de los salones principales, lo que permite proyectar y ejecutar distintas acciones solidarias para canalizar la ayuda social a quienes más lo necesitan.
Como comenzamos este artículo citando al Papa, de la misma manera lo terminamos. En el marco de su visita a la región italiana de Molise en julio pasado, el papa Francisco se reunió con miles de jóvenes locales, a los cuales alentó a no contentarse con metas pequeñas y por el contrario "aspiren a la felicidad, tengan la valentía, el coraje de salir de sí mismos, de jugarse en plenitud su futuro junto con Jesús".
Reunidos ante el Santuario de la Virgen Dolorosa -levantado en el lugar donde dos jóvenes de esta tierra, Fabiana y Serafina, en 1888 tuvieron una visión de la Madre de Dios mientras trabajaban en el campo-, Francisco dijo: "María es madre, nos socorre siempre: cuando trabajamos y cuando estamos en busca de trabajo, cuando tenemos las ideas claras y cuando estamos confundidos, cuando la oración brota espontánea y cuando el corazón es árido: ella está siempre ahí para ayudarnos. María es la Madre de Dios, madre nuestra y madre de la Iglesia. Tantos hombres y mujeres, jóvenes y ancianos se han dirigido a Ella para decirle gracias y suplicar una gracia. María nos lleva a Jesús, Jesús nos da la paz. Recurramos a Ella confiados en su ayuda, con coraje y esperanza".