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Paz para mi ciudad

Por Daniel Duarte. - La paz es siempre un deseo presente en las personas. Independientemente de quién es o qué lugar ocupa en la sociedad anhela vivir en paz. Estoy seguro que si usted toma tiempo para leer este texto es uno de ellos. De todos modos parece que quienes más trabajan por hallarla son aquellos que están inmersos en sufrimientos o dificultades, que quieren ser felices durante el día y descansar por las noches. 

¿Es posible vivir en paz? Si tenemos una definición sencilla y decimos que paz es la ausencia de guerra, nuestra sociedad está en paz. Pero si decimos que debe ser un estado de bienestar general, el panorama es otro. La ciudad tiene paz cuando sus habitantes la tienen, parece algo lógico y que no trae demasiada claridad, pero entonces le pregunto ¿tiene usted paz en su interior? Si me permite hacerle una sugerencia, no me responda con “me preocupa la inseguridad” o alguna de estas respuestas que solemos dar, porque la pregunta es ¿tiene paz en su interior?

La mejor manera de darnos cuenta es haciendo una mirada objetiva y sincera de nuestra forma de ser y actuar: duerme tranquilo y descansa, sus pensamientos y sentimientos están saludables. Esto es muy importante porque nos lleva a un segundo estado, ¿tiene paz con su prójimo? Medite en sus palabras (son suaves/ásperas, amables/duras o cargadas de ira), cuando conduce en la ciudad o debe esperar hasta ser atendido. Su forma de relacionarse tiene que expresar que en su ser hay paz. Si es sincero debe asumir que necesita paz, porque situaciones o personas le hacen vivir tensionado y preocupado.

Aquí es donde pasamos a lo más importante porque aunque lo menciono en tercer lugar, debe ir primero, debemos tener paz con Dios. Porque la paz proviene de El, encontramos en la Biblia que dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Juan 14:27.

Esta promesa de paz que hace Jesús no es para la liturgia o mensaje dominical de la Iglesia, es para usted, recíbala ahora mismo. Acérquese a Dios, este fin de semana asista a la Iglesia con toda su familia. Experimente la paz en su corazón y vívala en la relación con sus semejantes.


El autor es pastor de la Iglesia Visión de Futuro.

Autor: REDACCION

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