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“Permiso es la palabra con la cual quiero llegar a Rafaela“

Por Javier Alfonso, (Redacción LA OPINION). -  “Primero y antes que nada permiso, es la palabra con la cual quiero llegar a Rafaela“, inició Mons. Luis Alberto Fernández -nuevo Obispo de Rafaela- parafraseando al Papa Francisco, en su primer contacto con los periodistas y a través de estos con todos los rafaelinos; en la conferencia de prensa realizada ayer por la tarde en el Obispado de Rafaela. En ese marco Mons. Gustavo Montini -administrador diocesano de Rafaela por sede vacante- presentó formalmente al nuevo obispo local que tomará posesión de esta Diócesis el 22 de noviembre próximo.

De modo muy resumido se puede decir que Mons. Luis Alberto Fernández (66) actualmente es uno de los obispos auxiliares de Buenos Aires designado por el Papa Benedicto XVI, y que fue ordenado como tal por el actual Papa Francisco -en aquel momento arzobispo cardenal Jorge Bergoglio-, el 27 de marzo de 2009 y a quien sirviera por esos años. En ese cargo permaneció hasta la actualidad cuando el 10 de septiembre último fue nombrado por el papa Francisco como sexto obispo diocesano en la historia de esta Diócesis nuestra. Fernández también preside en la Conferencia Episcopal Argentina la Comisión Episcopal de Liturgia.

Monseñor Fernández nació en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, el 26 de octubre de 1946 y fue ordenado sacerdote en Roma, el 29 de junio de 1975 por el papa Pablo VI. También gobernó pastoralmente la diócesis de Lomas de Zamora como Administrador Diocesano antes de la toma de posesión de monseñor Agustín Radrizzani (2001) y también del actual obispo, monseñor Jorge Rubén Lugones, SJ (2008).

El prelado de 66 años, que sucederá en el cargo a monseñor Carlos María Franzini (actual arzobispo de Mendoza), tomará posesión del gobierno pastoral de esta Diócesis el viernes 22 de noviembre en el atrio exterior de la catedral San Rafael. A las 19:30 será su Recibimiento y a las 20.00 la Misa, en la cual estarán presentes el nuncio apostólico en Argentina, Mons. Paul Emil Tscherrig, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo; y Mons. Carlos María Franzini, entre otros. A partir de ese momento Mons. Gustavo Montini vuelve a revestir como vicario de la Catedral San Rafael.


RECORRIDA

En la jornada de ayer, Fernández se reunió y almorzó con los sacerdotes de la Diócesis, conoció la Abadía benedictina “Ntra. Sra. de la Esperanza”, el Colegio de las Hermanas de la Misericordia, y recorrió la ciudad incluyendo los barrios periféricos más carenciados. Fuera de protocolo, presidió a las 19:00 una misa en la Catedral San Rafael junto al padre Montini. Se recuerda que el primer contacto con el presbiterio diocesano lo tuvo pocos días antes en Córdoba, en la ceremonia de beatificación del Cura Brochero. “Tuve la gracia de conocer a los curas de esta Diócesis al lado de la tumba de Brochero”, dijo ayer el nuevo Obispo en la rueda de prensa.

“Es un momento de mucha alegría -inició el padre Montini-. Tengo el gusto de presentarles a Luis Alberto Fernández, el Obispo que Dios ha pensado para nosotros y que el Papa ha designado oficialmente a partir de las 7:00 de la mañana (hora argentina) del 10 de septiembre”, anticipó.


DE SU PROPIA VOZ

Luego de la frase citada al comienzo de esta crónica, Mons. Luis Fernández dialogó extensamente con la prensa -de variados temas- por más de 40 minutos.

“Permiso -dijo- porque vengo a otras costumbres, a otra realidad, a otra visión. Si bien la Iglesia es universal, cada diócesis tiene su manera de ser. Por eso les pido permiso para poder entrar en la cultura de ustedes y en su modo de ser”, introdujo. “No vengo a imponerme (…) sino que quiero adentrarme con un corazón de amistad”, explicitó. “Junto al permiso viene el agradecimiento a Dios por haber trabajado estos últimos cuatro años con quien ahora es el Papa Francisco, y por venir a una Diócesis que está considerada como muy linda en todo el país”, remarcó.

Sobre su nombramiento, señaló que “ese lunes no me llamó el Papa sino el Nuncio Apostólico”, y que lo tomó con “asombro y el temor propio de algo nuevo, cuando me preguntó si aceptaba”, dijo.

Hizo memoria también de su ciudad natal -Lomas de Zamora-, y de su antecesor Mons. Héctor Gabino Romero, quien fuera Obispo de nuestra Diócesis entre 1984 y 1999, y que también provenía de esa ciudad bonaerense. Recordó que vino a Rafaela en dos oportunidades, primero a una visita y luego al entierro de Mons. Romero. No olvidó mencionar también a “los grandes pastores que tuvo esta diócesis”, como Zazpe, Brasca, Casaretto y el mismo Franzini.

Fernández dijo que concibe a la Iglesia como “abierta al mundo (…) que no sea autorreferencial, sino en comunión; que vaya en búsqueda de las fragilidades, que no se presente condenando ni poniéndose en algún tipo de autoritarismo, sino servidora de la humanidad, que busque los lugares marginales y alejados, buscando la participación y como pide Francisco, saliendo de nuestros egoísmos e individualidades”, explicó.

Consultamos su opinión sobre su elección, considerando también que el actual obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones, es jesuita igual que el Papa, a lo que respondió: “Creo que más tuvo que ver el Espíritu Santo, aunque también pueden haber influido los obispos y otras causas ya que previamente se busca, se consulta mucho y se propone una terna. Pero todo es instrumento de Dios”, respondió.

Interrogado por una periodista sobre si ya tiene algún lineamiento (pastoral) para seguir, o dónde focalizar más, el flamante obispo local respondió: “Primero el sentido de la escucha y el deber. Y más directamente, no traigo ningún plan ni ningún proyecto (...) El proyecto fundamental la Iglesia lo tiene desde siempre que es Jesucristo”. Mencionó además, “el espíritu del Concilio Vaticano II, las enseñanzas de Juan Pablo II con la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, una Iglesia que sale en búsqueda y que trabaja de un modo orgánico con el laicado, sobre todo en el espíritu del documento de Aparecida”, señaló.

“Aquí sí le pido a Dios que me ayude a subirme a este tren que hay en esta Diócesis”, remató, recalcando que viene con mucha “experiencia y gratitud” de haber trabajado en las villas de Buenos Aires, en zonas difíciles como la de Flores, donde Fernández era vicario; y que quiere “sumarse rápidamente” a los proyectos participativos que Rafaela viene trabajando entre laicos y sacerdotes.

Autor: REDACCION

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