Sociales

Pesar por su desaparición física

ANTONIO FASSI. Junto a la mítica volanta que lo llevó a una azarosa travesía.
Crédito: FOTO ARCHIVO

La prolífica vida de Antonio Fassi se apagó el pasado 10 de febrero. Rafaelino por opción, había nacido en Capilla Fassi- emblemático sitio en el que se asentaron sus ancestros al llegar a esta tierra- y desde hace muchos años radicado en nuestra ciudad.

Nunca negó sus orígenes, en medio de la pampa gringa, es más, con indisimulado orgullo relató las peripecias de sus antepasados inmigrantes, y el amor a ese terruño que no se apagó a lo largo de toda su vida.

En estas páginas - además de muchas otras colaboraciones relacionadas con la cultura- hemos reflejado historias que tuvieron como protagonistas a sus antepasados y su misma niñez, como muestra, el relato del célebre "arbulin" conservado como una reliquia en las inmediaciones de la capilla que da nombre al paraje.

Campechano, cordial, directo, sincero y totalmente compenetrado con sus convicciones supo hacerse oír en distintos ámbitos, sentía un especial afecto por LA OPINIÓN y quienes nos desempeñamos en el diario, sus visitas eran prácticamente diarias, y además de socializar, siempre era bueno enterarnos y oír sus anécdotas que tenía a flor de piel.

La expresión lírica fue una pasión que impartió y compartió con muchos de sus alumnos con especial profesionalismo, lo que no fue un impedimento para que abrazara con fuerza y compromiso nuestras costumbres criollas que lo tuvieron como acérrimo difusor y defensor.

Todos quienes lo conocieron y trataron lo valoraron y estimaron por sus dotes profesionales pero fundamentalmente por sus virtudes humanas.

Su desaparición física ha generado muestras de dolor en una vasta región.

Desde nuestro lugar de trabajo expresamos sentidas condolencias a sus familiares y agradecemos la vida de Antonio derramada con afecto entre gente que pertenecen a distintos espectros sociales.

Marilú Colautti

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