Rodeada de amigos de tantas décadas, ayer Petrona Díaz González festejó 102 años de vida en el Hogar "Josefa Duarte" de calle Alem al 300.
Verborrágica y por momentos con muy buena memoria para recordar sobre sus vivencias, sus padres Tomás Díaz (cochero de plaza y jornalero) y Carmen Teodora González (trabajó en el Banco Español).
El primer trabajo de Petrona fue cuidar autos en el entonces barrio La Feria (hoy Villa Dominga), donde se hacían remates y hoy está la Rural. Se recibió de maestra provincial en 1930, en la escuela Alberdi.
Fue maestra en Teodelina (departamento General López) y sus padres se mudaron a esa localidad. Por una gestión ante el Consejo de Educación de Santa Fe, consiguió el traslado para obtener un cargo en Tacural. Luego ejerció la docencia en Susana y culminó su carrera en la escuela Manuel Belgrano (en el viejo edificio), jubilándose en el año 1961.
Comenzó entonces a prestar su colaboración en ALPI, como regente, donde trabó amistad con Angel Balzarino, Ernesto Glasberg, Fulvio Amongero, Leticia Stoffel, María Elena Schuren de Aquilino, entre otros.
En la entrevista con LA OPINION también recordó a las familias Rosetti y Gramaglia, mientras se hicieron presentes para saludarla varios amigos ofreciéndole regalos para agasajarla.
Es una persona creyente y sigue enseñando con su testimonio de vida, dejando un mensaje sobre la educación: "a pesar de todo, los chicos tienen que estudiar y es la única herencia que le puede dejar un padre a su hijo", destacó como consejo ante la consulta de un cronista de este Diario.
A decir verdad, es una persona muy querida en nuestra ciudad y es un ejemplo de sencillez, humildad y esperanza: en todo momento le afloraron los buenos recuerdos cargados de humor...