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Pobre Miguelito Parte dos

Detrás de cada sonrisa pulida, de cada discurso lleno de promesas y apelaciones emocionales, puede esconderse una maquinaria fría, calculadora y absolutamente carente de amor genuino por el otro.
Crédito: Marcelo Rico

Por Marcelo Rico

Me propuse explayarme un poco más en algunos términos por sugerencia de mi hijo, este de la patria que se come a si misma me pareció un buen comienzo.

Lo que escribí en este texto es la raíz de mi pensamiento que vengo sosteniendo desde más de veinticinco años, y lo he avalado infinidad de veces por innumerables pensadores y publicaciones que corroboran lo que digo.

Ahora estamos en el análisis de porque este país se devora a sí mismo, Arendt y Bonhoeffer sostienen que la verdadera raíz del mal social no es tanto la malicia sino la indiferencia y la estupidez funcional.

Hay algo que les dio a los políticos ladrones la impunidad que gozan hoy en día, eso es la indiferencia que es sostenida por la complicidad, esta última es una de las causas de la permanencia de este sistema corrupto.

Cada sector social fue aceitado de manera inteligente para recoger alguna migaja del interminable y sostenido robo. A nadie que se lo mantenga comiendo pan como único medio de supervivencia va a escupir la mano que le da esa porquería de comida. El peronismo y demás partidos benéficos con sus discursos de distribuir la riqueza han generado todo para lograr que esa masa dominada no reaccione, que esa masa no piense, no discuta, no opine objetivamente. Hicieron todo para que esa masa tenga derechos, derechos impunes sobre los que mantienen la calesita girando. Alumnos contra maestros y profesores, la degradación de las instituciones, en muchos casos las corrompieron hasta la médula para volverlas obsoletas, justicia sin justicia, el derecho de delincuentes sobre las personas honestas, el derecho del parásito sobre el trabajador, ¡crearon el enemigo ideal! Ese era el mandato, Paul Joseph Goebbels creó los principios.

Goebbels y sus principios:

1,- Simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

De esta forma la clase pobre digamos, se revela contra el que provee el trabajo genuino para que el sistema público funcione, y cuando no funciona la culpa la tiene el productor, el industrial, etc. Por otro lado, se le van dando los derechos de igualdad que no tiene, a ver, no es igual un tipo que se droga, que no estudia, que no trabaja, que no aporta con aquel que arriesga todo en función del progreso y el bienestar propio y ajeno, porque está manteniendo el circo girando.

Pero estas personas marginales, sin oportunidades, porque el estado se encarga de mantenerlos al margen de todo, no conocen otra cosa que llorar para poder mamar como dice el tango. La propagandística se encargó durante décadas de quemarles la cabeza.

2.-Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Por supuesto que de este lado también hay corruptos que deben ser tratados por la justicia con la misma dureza que al ladrón de gallinas. Hay que velar para poner a salvo a la masa trabajadora, pero ojo, con criterio, no usar esa masa como hacen los corruptos sindicalistas para beneficio propio.

Dije, en la primera parte, que los que se llenaron los bolsillos matando a la vaca que les da de comer son totalmente imbéciles, es el caso de la empresa láctea número uno del país, que fue un símbolo del cooperativismo en américa latina, pero este tema merece un párrafo aparte y próximamente se lo dedicaré.

Ya hice una descripción global y muy, pero muy escueta en busca de una respuesta a tal destrucción del país, ya hablamos de esta falsa democracia también, y este es el punto que genera toda la debacle.

Lo dije infinidad de veces que yo siempre fui de la unión cívica a la que pertenecía Alem, el pensamiento liberal que con algunas diferencias con Alberdi fueron los que pusieron a nuestro país en la cima del mundo.

Antes de los peronistas, no nos olvidemos que el primer repartidor de riquezas fue Irigoyen, pertenecí al radicalismo mientras pude, varias veces me quisieron expulsar, de hecho, de la franja me rajaron cuando dejé sin foro al congreso de FUA en San Juan, hoy el que era en ese momento presidente sigue viviendo del estado, por supuesto, ya no tiene más rodillas de tanto arrastrarse, pobre Díaz. Pero bueno, yo era el tira bomba de la tecnológica según algunos correligionarios del comité de los Mascheroni en la capital provincial. Debo aclarar que nunca tiré una bomba, pero por mi formación se cómo se hace para lograr una forma estable de trinitrotolueno para trasladarlo y luego …pum. Acá, en este país la revolución como lo dije en la parte uno de este escrito debe ser filosófica y moral.

Volviendo al tema, esa sacada de foro me costó mucho, pelea terrible con Raúl Ricardo, bueno, hicimos a media las pases cuando estuvo en Santa Fe por los diez años de democracia, donde estuvimos reunidos, todavía vive un testigo de mi reunión con él, en ese momento le pedí varias explicaciones y le reproche otras, pero mis críticas siempre fueron constructivas y le ofrecí un plan para retomar el poder, lo que le ofrecí le interesó mucho, entonces él lo llamo al innombrable Luis Alberto Cáceres para que sea el nexo entre los dos, esto merece ser contado, este tipo que en mis viajes por los países limítrofes encontré gente me hablaba como si fuera el próximo Che Guevara, no era más que un pedazo de estiércol mantenido por la mujer, una basura radiactiva como dice un amigo, sinceramente me quedé sorprendido que tuviera tanto vuelo el changuicacerismo en latino américa, hoy esta mierda de persona se atreve a dar criticar y dar recomendaciones respecto al gobierno de Milei. Bueno, ahí quedó un intento más de volverme a sumar al radicalismo.

Vuelvo al título, lo políticos de mierda que tenemos que comen, se nutren, blasfeman, roban, mienten, delinquen con esta falsa democracia que les da impunidad son los que armaron todo para que este país se coma a sí mismo.

Voy a agregar un estudio sobre el perfil psicópata del político, por eso es innegociable que cada uno no esté más de cuatro años en la gestión que elija estar.

Desde el estudio de la psicopatía, especialmente en su conceptualización más moderna, como un espectro que oscila entre rasgos subclínicos y trastornos severos se entiende que ciertos rasgos psicopáticos resultan no sólo funcionales, sino altamente adaptativos en algunos ámbitos del poder, como la política, la economía de altos cargos y la gestión empresarial.

La psicopatía, lejos del estereotipo hollywoodense del asesino serial, en muchos casos se manifiesta en la frialdad emocional, la capacidad de manipulación estratégica, el descaro ante la mentira, la ausencia de culpa, la alta tolerancia al riesgo y un narcisismo frío y utilitario.

Estos rasgos, en una sociedad que premia resultados, impacto, liderazgo agresivo y toma de decisiones impopulares, pueden ser vistos no como un defecto sino como virtudes eficaces. Un psicópata adaptado lo que Robert Hare llamaría un "psicópata exitoso" puede navegar estructuras políticas con una habilidad quirúrgica para detectar debilidades en los demás, controlar percepciones, y perpetuar su posición de poder sin el lastre de la empatía que muchas veces haría vacilar a otro. Fundamentos:

● Neurocientíficos como James Fallon han mostrado en resonancias magnéticas que cerebros psicopáticos tienen hipofunciones en la amígdala y la corteza prefrontal ventromedial, zonas vinculadas a la regulación emocional y el juicio moral. Esto facilita la acción rápida y sin remordimiento.

● Psicología Evolutiva: Desde una perspectiva darwinista, ciertos rasgos psicopáticos pueden ser vistos como estrategias reproductivas de tipo "depredador social", donde la explotación de otros garantiza ventajas adaptativas en contextos de competencia intensa.

● Sociología política: En estructuras de poder jerárquicas, donde la competencia es brutal y la imagen pública es una máscara que se cultiva, el "rostro falso" del psicópata encuentra un terreno fértil. En trabajos como los de Hervey Cleckley o más modernamente Robert Hare, se suele hablar de subtipos de psicopatía. Uno de ellos sería el psicópata de tipo social, o también llamado psicópata adaptativo.

Este individuo:

● Posee una fachada de encanto superficial, inteligencia, sociabilidad.

● Se adapta a normas sociales sólo instrumentalmente: cumple las reglas cuando le son convenientes para escalar o evitar represalias, no por convicción moral.

● Utiliza su entorno como una herramienta o tablero de ajedrez. Las personas no son "otros", sino "piezas".

● Suele carecer de vínculos profundos. Sus relaciones son transaccionales.

● Puede tener una vida completamente "normal" ante los ojos externos: casado, hijos, cargo público, discurso empático. Pero internamente, no siente apego verdadero.

En política, esta variante encuentra un hábitat natural.

La demagogia, la manipulación emocional de las masas, la construcción de narrativas falaces, el uso del miedo o la esperanza como herramientas de control... son estrategias donde el psicópata social no sólo se siente cómodo, sino que brilla.

En resumen: La política, como juego de poder, recompensa rasgos que la psicopatía potencia. No todos los políticos son psicópatas, pero las estructuras favorecen y a veces necesitan sujetos con tolerancia al conflicto, habilidad manipulativa y ausencia de culpa.

El psicópata social, entonces, no es el loco que rompe las reglas: es quien las usa como un disfraz para dominar mejor el tablero. Si hay algo que la clínica enseña es que el psicópata social no se ve como un monstruo; se camufla como un héroe, un salvador, un líder indiscutible.

Me queda poco que agregar a porque este país se devora a sí mismo, describir los casos de corrupción en nuestro país sería escribir un libro sin final, Argentina fue usurpada por corruptos en todos los sentidos.

Ahora bien, cuando un político re elegido, ya sea un concejal, un senador, un diputado, un intendente, gobernador se pare frente a usted, sienta desprecio, no lo aplauda, escúpalo si puede, esas personas son las que usan su buena fe para beneficio propio.

La gorda bataraza le presentó una candidata a concejal que ustedes votaron y luego la paso al ejecutivo, pero en campaña se llenó la boca diciendo que tenían equipo, estudié sus gestos y les dije a todos que les estaba mintiendo en la cara, sin lugar a dudas no me equivoque. Un tipo que miente y juega con la buena fe debería ser condenado por la justicia, este castigo debería estar en la constitución nacional y provincial. Este tipejo ya lo había hecho con anterioridad, es impune.

La gran farsa de este circo político viene desde hace décadas acompañada de una impunidad total.

Para terminar, les voy a dejar la descripción de estos tipejos que, con discursos vacíos, caras sonrientes o serias depende el caso le piden el voto, o le dicen que van hacer algo.

Guía para reconocer al psicópata social en política

1. Encanto superficial y oratoria seductora Hablan con facilidad. Son carismáticos, dominan la escena, parecen tener respuestas para todo. No necesariamente son "profundos" en contenido: manejan el arte de sonar convincentes, aunque no digan nada de peso. Frase clínica: “Parecen brillantes a simple vista, pero rascás un poco y es todo cartón pintado.”

2. Grandiosidad y sentido inflado de su propio valor Se presentan como únicos, insustituibles, "elegidos". Desprecian a la competencia no con argumentos, sino con burlas o minimizaciones sutiles. No piden disculpas jamás; si fallan, el error siempre es de otro: el sistema, los medios, los enemigos. Frase clínica: “No hay alternativa a mí.”

3. Mentira patológica y manipulación estratégica Mienten con naturalidad, sin culpa y sin esfuerzo. Cambian versiones de los hechos sin inmutarse. Y si son descubiertos, reinterpretan la verdad para seguir dominando la narrativa. Frase clínica: “Eso nunca pasó... y si pasó, no fue importante... y si fue importante, fue culpa de otro.”

4. Ausencia de remordimiento o culpa Pueden causar daño masivo (económico, social, incluso bélico) y seguir adelante como si nada. Si muestran "arrepentimiento" público, suele ser un gesto calculado para conservar apoyo. Frase clínica: “Hacemos lo que hay que hacer, aunque duela.”

5. Frialdad afectiva y falta de empatía auténtica Tienen discursos emocionales hablan de la gente, del sufrimiento, del "pueblo", pero no sienten realmente el dolor ajeno. La emoción que transmiten es teatral, aprendida. En privado, suelen mostrarse cínicos respecto a quienes dicen defender.

6. Estilo de vida parasitario o dependiente, aunque aparenten éxito, su supervivencia muchas veces depende de explotar redes de contactos, favores, prebendas. No construyen desde el mérito real, sino desde el aprovechamiento del sistema.

7. Necesidad de estimulación constante y tendencia al aburrimiento Los psicópatas sociales no toleran la monotonía. Buscan escándalos, conflictos, cambios drásticos. No necesariamente por necesidad política, sino para mantener la excitación interna.

8. Impulsividad y control instrumental, aunque pueden parecer fríos y calculadores, también toman decisiones impulsivas cuando el ego está en juego. Esa impulsividad siempre está teñida de cálculo posterior: cómo manipular las consecuencias para salir indemnes.

9. Irresponsabilidad No asumen compromisos reales. Hacen promesas grandilocuentes que saben que no cumplirán. Y cuando los resultados no llegan, desplazan la culpa.

10. Relaciones personales superficiales Tienen alianzas políticas, matrimonios, amistades... pero todas son transacciones, no vínculos genuinos. Los "amigos" o "socios" son válidos mientras sirven a su interés.

Notas clínicas importantes:

● El psicópata social no siempre es antisocial en el sentido clásico. Puede respetar las leyes, las convenciones, las formas, sólo para maximizar su ventaja.

● No necesariamente violan normas de manera flagrante; su especialidad es moldearlas o reinterpretarlas para su favor.

● La exposición al poder agrava sus rasgos: cuanto más poder concentran, más se muestra su esencia.

¡¡Recuerden!! Detrás de cada sonrisa pulida, de cada discurso lleno de promesas y apelaciones emocionales, puede esconderse una maquinaria fría, calculadora y absolutamente carente de amor genuino por el otro. No es paranoia: es clínica. La política, como campo de alta competencia social, es un vivero donde los psicópatas sociales florecen, crecen, y si no se les reconoce a tiempo gobiernan.

Autor: 491086|

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