En nuestra edición de ayer anunciábamos esta medida del Vaticano, que dispuso la "intervención" de la arquidiócesis de Rosario por aparentes irregularidades en el manejo de fondos, supuestos padecimientos psiquiátricos del arzobispo y denuncias de laicos y sacerdotes por "maltrato", confirmaron fuentes eclesiásticas en Roma y Buenos Aires.
Si bien en toda la jornada no se supieron mayores novedades, se sabe que en la curia rosarina hoy por hoy niegan que se trate de una intervención, pero los colaboradores del arzobispo José Luis Mollaghan reconocieron que estaban sometidos a una "visita pastoral fraterna" ordenada por la Santa Sede.
Fuentes eclesiásticas ratificaron que desde hace algunas semana se instaló en la capilla Niño Dios, ubicada a dos cuadras de la sede arzobispal, monseñor José María Arancibia, quien en su carácter de interventor mantiene reuniones de supervisión con diversos sectores de la organización arquidiocesana.
Mollaghan se negó a hablar pese a insistentes comunicaciones telefónicas con la curia rosarina para que diera su punto de vista. Desde la llegada de Arancibia se da por descontado en ambientes eclesiásticos que Mollaghan, de apenas 67 años y con todavía 8 años de carrera episcopal, será removido del cargo más temprano que tarde.
Las versiones, que arreciaban por estar horas en Rosario, daban cuenta de que el candidato a sucederlo es monseñor Jorge Lozano, actual obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.