... Consumado es (RV 1960); Todo se ha cumplido (NVI) Juan 19:30. Estas son las palabras de Jesús al entregar su vida en la Cruz. Está diciendo he terminado lo que me encomendó el padre, alcancé la meta, todo lo que debía ser hecho está acabado. Uno de los grandes problemas de algunas personas es que comienzan muchas cosas pero no acaban ninguna. Hoy están estudiando, mañana han abandonado. Se embarcan en un emprendimiento laboral pero al primer tropiezo lo dejan. Lo mismo les sucede en su servicio a la comunidad, está plagado de inconstancia; se entusiasman con una tarea pero si no ven fruto se descorazonan y desisten. Comienzan una tarea pero luego dicen que no es lo suyo y otra vez la deserción. Debo entender que habrá tiempos de prueba y deberé enfrentar circunstancias adversas. La vida se parece mucho más a una carrera de resistencia o con obstáculo que a cien metros llanos; la cuestión no es llegar primero, sino, no abandonar y alcanzar la meta. La Biblia está plagada de exhortaciones de parte de Dios; No temas ni desmayes; esfuérzate y sé valiente; el mismo Jesús sufrió contradicciones contra sí mismo, pero consumó su propósito. Su voz nos alienta “yo estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo”, no estamos solos, digamos como el apóstol Pablo “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses. 4:13)
En mi caso prefiero quedarme dormido de rodillas intentando orar, que decir me quedo en la cama y lo dejo para cuando esté descansado. Prefiero intentar predicar a un amigo aunque me rechace, que no hacerlo y sentir culpa porque perdí la oportunidad. Prefiero empezar mil veces una cosa, que la inercia del que no hace nada. El apóstol Pablo luego de sus viajes misionero, sus cartas, después de llevar el evangelio a todo el mundo conocido, ya anciano, expresa en Filipenses 3:13 (PDT) "Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante." ¿Qué ejemplo verdad? En este mundo conformista, ante tantas personas que se dejan vencer por las circunstancias y no luchan por alcanzar objetivos más grandes, metas mejores, qué bueno es poder desafiarme a proseguir hacia la meta sin desmayar. Me gusta muchísimo la canción de Alejandro Lerner, volver a empezar. En ella el cantautor dice "volver a empezar, que no termine el juego, volver a empezar que no se apague el fuego, queda mucho por andar y mañana será un día nuevo, bajo el sol, volver a empezar, volver a intentar…" al llegar a fin de un nuevo año tomemos este desafío.
Oración: Señor dame fuerzas para continuar, aunque hoy no vea el fruto del esfuerzo, tu promesa es que a su tiempo segaré si no desmayo. Hazme perseverante y que al final de mi camino pueda decir como Jesús “consumado es”, he terminado mi tarea, he honrado la vida, he sido útil a los míos, estoy en paz. Dios te bendiga.