Duele… duele mucho!
La clínica me ha confrontado con innumerables pacientes en situaciones de pérdidas: de hijos, de padres, de parejas, situaciones de divorcios con la consiguiente pérdida de un proyecto de vida y muchas otras imaginables…
Angustia, dolor, llanto, tristeza, desesperanza y siempre la misma insistente pregunta: “¿Alguna vez saldré de esto?”.
Ante cada uno de ellos, me propongo entender y sostener su proceso de Duelo… preguntándome con qué recursos cuenta para tal fin.
Es el dolor la verdadera reacción a la pérdida de algo. Dolor que crece, inconmensurable, que todo lo traga y lo confunde. Y no hay manera de mitigarlo con palabras. El dolor estanca e inmoviliza a quien lo padece. Entonces, ya no quedan ganas de nada… ni siquiera de levantarse cada mañana.
La ausencia de sentido de la mayoría de las pérdidas, lleva al sujeto a sentirse frustrado. El destino, la mala suerte, las culpas; todo esto aparece en el relato del que sufre, tratando de ubicar las causas de lo sucedido y se hace necesario despejar todas estas variables, transitarlas y agotarlas.
Pero… el duelo pone en marcha un proceso de consumación del dolor y el factor tiempo juega aquí su rol fundamental.
Este duelo, es la condición necesaria para que a su término el sujeto conquiste nuevamente su deseo, deseo de algo, ahí donde sólo había deseo de nada.
Pero hasta tanto esto ocurra… no hay chance, el dolor es inevitable… es más, si ante una pérdida significativa, quien la padece no evidenciara sufrimiento, estaríamos en presencia -probablemente- de alguna patología.
En el lado opuesto, un dolor interminable, daría cuenta que el sujeto no ha podido desprenderse del objeto (nombrado así aunque se trate de una persona), no quiere renunciar a él, lo cual también nos indicaría que estamos en presencia de otro cuadro.
Cuando se puede reconocer que algo falta, se convierte el dolor en tristeza, momento diferente, pues se acepta que eso… eso ya no está.
La tristeza, es otro modo de sufrimiento, que supone un más acertado examen de realidad.
“¿Alguna vez esto termina?”, pregunta en forma de lamento, que se repite una y otra vez…
Para la mayoría, y en forma muy trabajosa, esto alguna vez sí termina…