Economía

Qué puede ganar Santa Fe con el nuevo escenario comercial con Europa

Los contingentes y cronogramas corresponden a las condiciones descriptas en el informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe y, en varios casos, se implementan progresivamente.

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea no sólo modifica las condiciones para los productos que Santa Fe ya coloca en el mercado europeo. También abre una ventana para que nuevas cadenas productivas provinciales amplíen su presencia en uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo.

El informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe identifica un conjunto amplio de productos que podrían beneficiarse de contingentes arancelarios, reducciones progresivas de derechos de importación o mejores condiciones de acceso. Para una provincia con una fuerte base agroindustrial y una industria diversificada, el desafío estará en transformar esas condiciones en negocios concretos.

 

Carnes, una de las principales oportunidades

Entre las Manufacturas de Origen Agropecuario, la carne bovina aparece como uno de los sectores con mayores posibilidades de expansión. El acuerdo incorpora nuevos contingentes que, una vez plenamente implementados, alcanzarán 99.000 toneladas anuales para el Mercosur, distribuidas entre 54.450 toneladas de carne bovina fresca y 44.550 toneladas de carne bovina congelada. Dentro de esas cuotas, el arancel será del 7,5%. A esto se suma la cuota Hilton que ya se encuentra vigente.

La apertura también alcanza a otras cadenas cárnicas. La carne aviar contará con un contingente de 180.000 toneladas anuales, mientras que la carne porcina tendrá una cuota de 25.000 toneladas, con un derecho intracuota de 83 euros por tonelada.

Para Santa Fe, el interés no es menor. El complejo cárnico ya forma parte de la canasta exportadora provincial hacia Europa: entre enero y julio de 2026 las ventas de carnes alcanzaron US$ 133,8 millones, un 19,4% más que en igual período de 2025.

 

Lácteos, una oportunidad todavía poco aprovechada

Hay otro sector particularmente relevante para Santa Fe: los lácteos. La provincia tiene un peso preponderante dentro de las exportaciones lácteas argentinas, pero esa fortaleza productiva no se tradujo hasta ahora en una presencia significativa en el mercado europeo.

El acuerdo establece contingentes de 10.000 toneladas para leche en polvo, 30.000 toneladas para quesos y 5.000 toneladas para preparados para lactantes, con una reducción progresiva de los aranceles.

El informe introduce aquí una cuestión que va más allá de la apertura comercial. La posibilidad de acceder al mercado europeo puede incentivar la incorporación de tecnología y el desarrollo de productos con mayor valor agregado.

Es decir, para la cadena láctea santafesina la oportunidad no necesariamente pasa sólo por vender más litros o más toneladas, sino por vender productos de mayor elaboración y valor por unidad exportada.

 

Miel, maíz y sorgo también tienen cupos

El acuerdo contempla oportunidades concretas para varios productos primarios vinculados a la estructura agropecuaria santafesina. La miel tendrá un contingente arancelario que llegará a 45.000 toneladas anuales desde el quinto año, con arancel cero dentro de la cuota.

Para el maíz y el sorgo, se establece un contingente conjunto que alcanzará 1 millón de toneladas anuales desde el quinto año, también con acceso libre de derechos dentro de la cuota.

En el caso de huevos y ovoproductos, se contemplan contingentes específicos que llegarán a 3.000 toneladas anuales para cada uno de los principales segmentos desde el quinto año. La importancia de estas disposiciones está en que pueden favorecer cadenas cuyo flujo actual hacia Europa todavía es relativamente reducido.

 

El complejo oleaginoso tiene otra oportunidad

El complejo oleaginoso ocupa un lugar central en la relación comercial entre Santa Fe y Europa. De hecho, los residuos y subproductos de la industria alimenticia —principalmente harinas y pellets de soja— constituyen actualmente el principal componente de las exportaciones santafesinas hacia la Unión Europea. Entre enero y julio de 2026 alcanzaron US$ 612,4 millones.

Pero el desafío puede estar también en avanzar dentro de esa misma cadena hacia productos con mayor transformación.

El informe menciona al glicerol, las lecitinas y los fosfolípidos como alternativas de diversificación vinculadas al procesamiento de oleaginosas y al biodiésel. Se trata de productos con mayor valor agregado que permiten ampliar la oferta más allá de las materias primas y los commodities tradicionales.

 

Biodiésel e industria química

La oportunidad industrial aparece especialmente vinculada al complejo oleaginoso. El biodiésel tendrá una reducción progresiva del arancel europeo. Para las posiciones analizadas en el informe, el arancel base es del 6,5% y la categoría de desgravación establece su eliminación hasta llegar al 0% en el décimo año.

La propia Bolsa advierte, sin embargo, que el acceso efectivo dependerá también del cumplimiento de las normas ambientales y de sostenibilidad europeas.

Los productos químicos constituyen otro segmento relevante. De hecho, ya son el principal rubro de las Manufacturas de Origen Industrial santafesinas destinadas a la UE. Entre enero y julio pasaron de US$ 95,6 millones a US$ 124,2 millones, un crecimiento del 29,9%.

El acuerdo puede mejorar además las condiciones de acceso para productos farmacéuticos, maquinaria, equipos eléctricos, materias plásticas y sus manufacturas, aunque el tratamiento es diferente según cada posición arancelaria.

 

La clave estará en agregar valor

El denominador común de buena parte de estas oportunidades es que el acuerdo puede favorecer una transformación de la matriz exportadora. Santa Fe ya posee una fuerte inserción en las cadenas agroindustriales. El desafío consiste en aprovechar esa estructura para avanzar hacia productos elaborados, diversificar mercados y aumentar el valor generado por cada tonelada exportada.

En algunos casos, la oportunidad está en aumentar el volumen mediante nuevas cuotas. En otros, en reducir gradualmente los aranceles. Y en otros, en desarrollar productos que actualmente tienen una participación reducida o prácticamente no tienen presencia en Europa.

La propia Bolsa identifica entre esos segmentos al biodiésel, glicerol, lecitinas y fosfolípidos, productos farmacéuticos, maquinaria, plásticos y alimentos procesados.

 

El desafío no termina en la frontera

Las nuevas condiciones de acceso tampoco garantizan por sí mismas un aumento de las exportaciones. Para aprovecharlas será necesario cumplir con las exigencias europeas en materia de calidad, sostenibilidad y trazabilidad, además de contar con capacidad productiva, inversiones, logística y una oferta capaz de competir en ese mercado.

También habrá que tener presente que buena parte de los beneficios serán progresivos y que, en numerosos productos, las condiciones dependen de cada posición arancelaria.

Por eso, el acuerdo puede ser entendido menos como un resultado inmediato y más como un nuevo marco para desarrollar negocios durante los próximos años.

Santa Fe llega a ese escenario con una ventaja estructural: una economía fuertemente vinculada al agro, una poderosa industria de transformación y una importante capacidad exportadora. La cuestión será cuánto de ese potencial logra convertirse en nuevas ventas a Europa y, sobre todo, cuánto de esas nuevas ventas puede traducirse en más elaboración, más tecnología y mayor valor agregado dentro de la provincia.

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