Mi transitar por la vida es y ha sido un crecimiento constante y no gracias a mí, sino a todas las personas que se han cruzado en mi vida, a los hechos que me han tocado vivir, a las percepciones que han ligado siempre mi espíritu a la realidad y es por eso que desearía que todos los seres que me rodean se dieran cuenta que la vida es un aprendizaje que nos enfrenta a distintas etapas, que si no sabemos superar, lamentablemente habremos pasado por este mundo, sin apenas notarnos y no hay "replay" para nuestra existencia.
La felicidad es un tal vez un instante, pero nos llena de sonrisas, de cosquillas en el corazón, da pinceladas rojas, azules, amarillas y tal vez más, endulza el cantar de los pájaros y viajamos en nubes por un cielo violeta y majestuoso…pero al otro instante llegan las lágrimas, el dolor, el desgarro del alma, los pensamientos oscuros, el cielo se torna plomizo y lloroso. Eso es lo que nos avisa que estamos habitando este mundo real, con luces y sombras y que es normal que así sea, pero si no construimos un soporte que dé sentido a la vida como tal, corremos el riesgo de derrumbarnos.
Hay muchas maneras de explicar el surgimiento del mundo y lo puedo entender, lo que no puedo entender es que haya alguien en el mundo que no haya comprendido que la perfección y los embates de la madre naturaleza, la mágica gestación de un niño y su nacimiento, el encantamiento del amor tienen contacto con alguien mucho más perfecto que nosotros, con alguien que durante nuestro pasar por la vida, muchas veces ignoramos por la carrera alocada hacia el confort, por vivir el frenesí de una existencia llena de cosas que marean el espíritu y recién cuando va llegando el ocaso de nuestras vidas, nos detiene y se nos llena el interior de preguntas, que no fuimos capaces de responder en nuestra vida, que pareció tan larga y sólo fue un instante.
Muchas veces al mirar a nuestros hijos y nuestros nietos queremos llenarlos de todo lo que aprendimos cuando cayó la venda de nuestros ojos, pero oh casualidad, son ellos los que ahora están es esa carrera alocada por la vida, descubriendo secretos, sensaciones, estímulos buenos y malos y nosotros somos espectadores, que a veces podemos poner un bocadillo, recibiendo una respuesta, que tal vez si ahondamos en el pasado, era la que dábamos nosotros a nuestros padres -es mi vida, -no te metas, -déjame aprender solo y el corazón se nos oprime cuando presentimos que sufrirán y no podremos evitarlo.
Me apena observar cómo la gente se va acostumbrando al desamor, a la corrupción, a la destrucción de la familia, a que nos mientan todo el tiempo, a que la gente se mate como en una película de ciencia ficción.
Qué pena Argentina!... qué te hicimos, no te cuidamos, dejamos que te destruyan un puñado de inconscientes. Te metieron en una caja y te asfixiaron y con vos a nuestros hijos y nietos que se preguntan millones de cosas y no tienen respuestas y muchos apuestan a irse cómo una gran solución y de pronto descubren que todo el mundo enloqueció.
¿Es que no hay retorno? Claro que hay retorno… apostemos a la educación en serio, para que al menos nuestros niños y jóvenes conserven la esperanza y luchen pacíficamente por una patria distinta, que nos incluya a todos y no que excluya a la mayoría, regalemos sueños, ilusiones, no realidades crudas y desbastadoras, sumemos, no restemos.
Es mentira que todo está perdido, eso nos lo venden los destructores de sueños, pero como nosotros somos más fuertes podremos quitar la oscuridad del alma, para despertar y ser feliz.
Sabemos que en la vida se transitan precipicios, cornisas, pero no es obligación provocar todo el tiempo al destino, ya que el libro de nuestra vida lo escribimos nosotros, pero hay alguien que nos presta una estrella todo el tiempo para infundirnos luz, nosotros somos tercos y no prestamos atención a las señales que Dios pone en nuestras vidas…es por eso que reitero una y mil veces…hay que…Quitar la oscuridad del alma, para despertar y ser feliz…