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Rafaela tiritó bajo cero y ahora espera otro desafío, el de salir a festejar a la Selección

¡Qué friazón! Un repartidor súper abrigado a tal punto que solo muestra los ojos en un viernes congelado.
Crédito: LA OPINIÓN

La ola polar no da tregua y Rafaela amaneció este viernes convertida en una ciudad donde el invierno se hizo sentir en toda su dimensión. El frío dejó de ser un tema de conversación para transformarse en protagonista absoluto de una jornada gris, con un sol que apenas amagó con asomarse entre las nubes antes de volver a esconderse.

Los registros hablan por sí solos. A las 21 del jueves, la Estación Meteorológica Rafaela del Servicio Meteorológico Nacional informó una temperatura de -1°C y una sensación térmica de -3,7°, una marca que explica por qué la noche pareció congelar cada rincón de la ciudad.

La mañana no trajo alivio. El termómetro siguió aferrado a valores muy bajos y, ya entrado el mediodía, la sensación térmica apenas alcanzaba los 4,7°C. Muy poco para una hora en la que habitualmente el sol logra templar el ambiente, algo que esta vez no ocurrió.

La postal urbana fue inconfundible. Camperas gruesas, bufandas hasta la nariz, gorros de lana, guantes y capuchas dominaron el paisaje. Más de uno, literalmente, "se tiró el ropero encima" antes de salir de casa. Los peatones caminaron con las manos en los bolsillos, los ciclistas pedalearon desafiando el viento helado y los motociclistas fueron, probablemente, quienes más padecieron una temperatura que parecía colarse por cualquier rendija.

En cafés, oficinas y comercios, la charla fue una sola. "¡Qué frío hace!", una frase repetida hasta el cansancio y que esta vez sonó menos a comentario de ocasión que a una constatación inevitable.

Ahora la atención empieza a correrse del pronóstico hacia otra incógnita. Porque este viernes juega la Selección argentina y, si llega el triunfo, habrá que ver cuántos rafaelinos son capaces de desafiar nuevamente el termómetro para salir a celebrar.

La pregunta queda flotando en el aire, aunque el aire esté helado. ¿Podrá la pasión mundialista vencer a una noche que promete volver a ubicarse por debajo de los cero grados? En unas horas, las calles del centro tendrán la respuesta.

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