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Recordando a la escuela en otro domicilio, hace mucho tiempo

Por Malena Wellig. - Año 1950: “Centenario del Fallecimiento del General Don José de San Martín”… se escribía en los cuadernos, carpetas y documentos en homenaje al prócer. También se pidió a todos los alumnos de todas las escuelas donaran canillas en desuso, caños o cualquier elemento que sea de hierro para erigir el monumento que hoy embellece nuestra Plaza 25 de Mayo...

Escuela Mariano Moreno... esquina de calles Belgrano e Intendente Giménez, calle Belgrano empedrada desde la plaza 25 de Mayo hasta la esquina de la escuela... de allí hacia el oeste calles de tierra, barro y grandes alcantarillas con agua cuando llovía -en los meses de verano- íbamos a chapotear, saltar, hacer barquitos de papel aprovechando el agua acumulada, especialmente usábamos la esquina de Belgrano y Constituyentes donde vivía mi querida amiga Evelina Piovano, cuyos abuelos eran propietarios de toda la manzana y tenían una fábrica “La Industrial” donde hacían tubos de cemento para alcantarillas, mosaicos, etc. Había dos casas iguales, en una vivían los abuelos con sus hijos y en la otra mi amiga...¡Cómo jugábamos trepando, subiendo y bajando entre las pilas de tubos!

Yo vivía en calle Salta 94 esquina Belgrano, la calle Salta era de tierra... En los veranos con los chicos del barrio nos juntábamos a jugar al “tochi” o escondidas, la palmada, hacíamos rondas, bajo el farol de esta esquina, mientras nuestros padres charlaban, nos vigilaban y buscaban en la vereda un poco de fresco... era la época de las langostas... los uriburu (que te hacían ampollas cuando te orinaban)... las catangas o juanitas que te dejaban un olor espantoso...

El edificio de la escuela era una casa de familia muy grande y antigua adaptada para oficiar de escuela. Se entraba por un amplio zaguán con una habitación a la izquierda y otra a la derecha, luego se ingresaba a un hall con dos habitaciones a cada lado para llegar al final donde se ubicaba la Dirección que en esos tiempos la ejercía Lidia de Villalonga, la vicedirectora era Valentina Acastello, también nos acompañó en nuestro crecimiento Magdalena Bruno como vicedirectora del establecimiento. Nuestra maestra de 1º a 3er. grados fue Franca de Montemurri, en una oportunidad la reemplazó Nelva de Riondet, y en esa época íbamos a clase los ¡sábados! Gloria de Miñón y Ana G. de Maina fueron docentes y eran las madres de nuestras compañeras Adriana y Ana María respectivamente, también integraba el grupo docente la señora de Brunsino, Zulema Pujato, muy reconocida en los años 50, 60 y 70 por tener una Academia de Danzas Clásicas que funcionaba en la Sociedad Obrera (hoy Centro Cultural Ben Hur, en calle San Lorenzo).

De 4º a 6º grados (sí, en esa época finalizábamos la Escuela Primaria con 6º grado, eran igualmente siete años porque hacíamos 1er. grado inferior, 1er. grado superior, 2º hasta 6º grados) nuestra maestra fue Ada Providenti de Bruno... Buenos recuerdos han quedado en nuestras memorias de las docentes que nos guiaron: cálidas, simpáticas, agradables, instruidas, preocupadas y ocupadas por sus alumnos. Bruno al finalizar la escuela primaria nos reunió a los doce alumnos, en su casa, nos ofreció refrescos, sandwiches y nos regaló aritos y biromes para despedir el año y celebrar nuestro fin de ciclo primario en esta escuela. Los doce “apóstoles” que finalizamos 6º grado fuimos Ana María Maina, Adriana Miñón (fallecida), Elsa Keller, Evelina Piovano y María Elena Wellig, o sea yo, más conocida como Malena, apodo que me fue impuesto por un compañero, Ricardo Méndez, y lo adopté para siempre, aún hoy todos me reconocen por ese sobrenombre, José María Marín, Jorge Del Campo, Hugo Telló (fallecido), Osvaldo Sacavino, Miguel Angel Albornoz, Dionisio Tabín y el ya mencionado Ricardo Méndez (fallecido recientemente el 19/08).

Nuestra maestra de Música (así se llamaba esta asignatura) fue la señora Baroni, la maestra de Labores (hoy Tecnología) fue la amable Elena A. de Tettamanti con domicilio en bulevar Santa Fe al lado del ACA (era la mamá de los abogados Carlos y Ricardo Tettamanti que también concurrieron a la escuela en esta histórica esquina), las clases de Gimnasia ahora Educación Física las desarrollábamos en el Club Almagro ubicado en las calles Garibaldi y Aarón Castellanos, porque el patio de la escuela era pequeño, tenía algunos árboles frutales, a pesar de ello igualmente disfrutábamos de los recreos jugando a la mancha, al pide pan, la palmada, el tejo, en días calurosos nos sentábamos en el suelo de a cuatro y nos entreteníamos con las ainenti, para elevar y recibir el elemento usábamos piedritas, pero lo mejor eran los carozos de damascos, a veces también de duraznos.

Finalizando 5º grado tuvimos la oportunidad de disfrutar de unas vacaciones en el complejo turístico de Embalse de Río Tercero, en la provincia de Córdoba. Fue una experiencia inolvidable, compartíamos habitaciones de cuatro personas con camas cuchetas, nadie se animaba a dormir en la cucheta de arriba, comíamos en amplios comedores y gozamos de una piscina espectacular para esa época. El viaje de ida y vuelta lo hicimos en ¡cochemotor!

Hermosos recuerdos de aquella infancia sin televisión... sin computadoras... sin juegos virtuales... sin celulares... sin teléfonos en cada uno de los hogares... sin microondas... etc... pero... libertad para andar en bicicletas a cualquier hora... respetar las cuatro comidas del día, desayunos y meriendas con pan, manteca y dulce... cumplir los horarios... obedecer a nuestros mayores... jugar en la vereda sin miedos... visitar a nuestros compañeros en cualquier momento del día... ir al matiné (cine entre las 13:00 y las 15:30 horas en alguna de las cuatro salas que disponía la ciudad)... celebrar los cumpleaños en la casa del homenajeado junto a toda su familia... y tantas otras actividades que llenaban nuestros días... sin traumas...sin estrés...sin psicólogos... sin fonoaudiálogos...sin psicopedagogos... sin “bullying”... pero con padres y maestros trabajando mancomunadamente para que seamos personas de bien: sencillas, honestas, respetuosas, solidarias, trabajadoras, emprendedoras...

Y acá estamos hoy en nuestra escuela primaria Nº 480 “Mariano Moreno” -ubicada en calles Las Heras y Córdoba- recordando entre amigos y compañeros nuestra infancia feliz.


La autora es ex alumna, egresada de la promoción 1955.

Autor: REDACCION

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