La ciudad atesora habitantes que han sido testigos del progreso y crecimiento de esta ciudad, tal es el caso de Elda Josefa Podio de Fontaneto, una joven abuela de 91 años, totalmente vital y conectada a la realidad y que en todo momento manifiesta su alegría de vivir, ella es la nieta de uno de los colonizadores de Rafaela, Antonio Podio.
Nos recibió en su coqueta vivienda y sobre la mesa había, iniciada, una labor de tejido, destreza en la que se ejercita actualmente, al igual como otras manifestaciones manuales, como el bordado.
Nació el 13 de diciembre de 1926 , "pero estoy anotada el 23, pero yo festejo el 13, porque nací el 13".
Es hija de Esteban José Podio y Josefina Peretti de Podio. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Normal, que por ese entonces se desenvoolvía en el edificio de la Escuela Alberdi, "mi hermana se recibió docente, en ese mismo establecimiento".
"Cuando terminé la primaria fui a la Escuela de Oficios Mixta y Secretariado Comercial y me gradué como profesora de labores, también ejercí en la Escuela en la que mi hermana era Directora, por eso tejo, bordo, y me gusta todo eso.
En cuanto a sus recuerdos acerca de los cambios a los que fue sometida la ciudad manifestó que " cuando era niña yo vivía en Luis Fanti, que luego fue la Ruta 70, en aquel tiempo hicieron un asfalto, de una sola mano.
Destacó también que tiene "recuerdos muy lindos de su abuelo, uno de los primeros colonizadores de la ciudad". "Cuando el murió - aunque mi hermana dice que no puede ser que yo me acuerde, sin embargo mi mamá confirmaba que todo era verdad-, yo me acuerdo que era chica, tenía 3 años y la casa del abuelo, era una casa bien, ahora es vieja, pero en aquel tiempo era una de las casas más lindas de la ciudad, porque mi abuelo hacía los ladrillos, y según me contaron, hasta la placita Honda llegaban los campos que él había comprado, por eso - según me contaba otro Podio- los primeros ladrillos estaban hechos por mi abuelo, que los donó, para empezar, donde ahora está la Catedral, que había una capilla grande, y los primeros 70 cm. fueron construidos con los ladrillos que había hecho mi abuelo, pero también tenía ladrillería frente la casa vieja - porque después mi papá hizo una casa nueva cerca el cementerio y fuimos a vivir allá-.
En otro pasaje sentenció " mi abuelo luchó contra los indios porque tenían hacienda y caballos que pisaban el barro para fabricar los ladrillos, entonces los indios atacaban, mi abuelo decía el malón, le robaron una hermana y le cortaron los dos talones.Mi abuelo tenía una puerta, que está en el Museo, bien gruesa, que tiene un cuadradito bien cortado, y ahi´el colocaba el Winchester , con el que tiraba para ahuyentarlos".
En otro pasaje recordó que " mi abuelo tenía ladrillería ahí enfrente, había mucho cólera, y los cadáveres era tirados cerca de los campos de mi abuelo, desde la Municipalidad le pidieron una parte del terreno para hacer un zanjón bien grande para tirar los cuerpos que traían en una carreta. El abuelo donó el terreno se ejecutó el zanjón y dicen que muchas veces eran arrojados en esa fosa común gente afectada por la enfermedad que aún no había fallecido. Los empleados de mi abuelo, que debían hacer los ladrillos no querían permanecer en el trabajo porque los gritos, ya que luego de arrojarlos al zanjón le tiraban cal viva".
Prosiguió su relato " el abuelo donó ese terreno, después también donó para el cementerio, que quedaba enfrente, y de este lado de la Ruta 70 hasta Vialidad Nacional, donó una parte grande hicieron un zanjón muy grande y allí tiraban a los que morían por cólera. Después donó el terreno para el cementerio.
En relación a sus recuerdos de la Rafaela de aquella época, destaco´que " veníamos caminando a la Escuela, desde allá - Luis Fanti- hasta la Escuela Alberdi, venía cruzando un campo, hacía mucho calor y yo pensaba ahora, 'qué ventilador, qué aire, no teníamos nada, ni heladera, después de muchos años mi papá compró una a kerosene".
"Cuando tuve que pasar la primera comunión, llovía mucho en el campo y fue mi tía Margarita , que vivía en calle Pueyrredón, la que me vistió y me llevó al servicio religioso, me parece que mi primera comunión me la dio el padre Cerdán ".
En otro pasaje se refirió a la vivienda de su abuelo, y señaló "la casa del abuelo era como una estancia, un callejón muy largo y allá enfrente estaba la casa , que era inmensa y tenía un galpón muy grande que era para la máquina corta y trilla- cosechadora- y otro galpón para los dos autos - uno de mi papá y otro mi tío-, otro que era para la volanta; otro para guardar el cereal- el lugar que usábamos para jugar cuando llovía-, otro galpón para la cosechadora de maíz, atrás había otro galpón para los tractores.
Retomando su relato familiar, y señalando algunas averiguaciones que hizo una prima hoy radicada en México que tenía intenciones de escribir la historia del abuelo, remarco´" el abuelo tenía un ojo bárbaro para los negocios, había comprado en Lehmann, Ataliva y cuando llegó Guillermo Lehmann, fue víctima de una estafa, debió pagar dos veces, razón por la cual debieron vender lo que habían comprado más allá, para abonar lo que se les exigía en ese momento.
Recordó con especial cariño a su maestra, la señorita Campos; también guarda un aprecio muy especial por una maestra, Beatriz, la que tuvo por un lapso prolongado en su paso por la Escuela.
Tuvo términos elogiosos para su hermana, Lidia,enfatizando que " la Escuela Moreno nueva, está hecha gracias a mi hermana, ella fue Directora, estaba Carlos Sylvestre Begnis como Gobernador , mi hermana viajaba mucho a Santa Fe y hacía todo lo que le pedía el Gobernador, que juntara las firmas, que hiciera gestiones, hasta que logró que se construya la Escuela , allí mi hermana vivió".
"La Escuela Moreno estaba en calle Colón, y su hermana fue una gran docente, Lidia Podio de Villalonga", agregó Carlos Rosso, presente en la entrevista y pariente de Elda.
Evocando la personalidad de su hermana, Elda enfatizó que " tenía alumnos del Villa Podio que no asistían a clases, ella pedía un taxi e iba a buscarlos a la casa para que concurran a la escuela, era brava, otras no hubieran hecho lo que hizo ella.
Tuvo recuerdos acerca de los desfiles que se hacían el 25 de Mayo, encabezados, a caballos, por dos hermanos Almeida- ataviados con ropa de gala para jinetes- y Tucky Chiaraviglio. También evoco´los desfiles que organizaban desde el Colegio Misericordia, agregando que un día, su hermano, militar en Santo Tomé, trajo su tropa a desfilar en su ciudad, puntualizó que " fue el desfile más lindo que vi en mi vida".