Ha pasado un Pre Cosquín más (el N° 44). Y después de tantas ediciones desgranadas enero tras enero, podemos manifestar sin temor a equivocarnos, que -no es un concurso más- de música y danza nativa. Es el máximo y el más apasionante de los certámenes argentinos del país.
El más federal (sólo tres provincias no estuvieron representadas, Corrientes, Jujuy y Santa Cruz); el que cuenta con jurados equitativos, justos y totalmente imparciales; el que ha sabido mantener encendida la llama mística de la tierra a través de la música y la danza, sin permitir que foráneos y exóticos ritmos y cadencias inunden el Valle de Punilla; el que mantiene viva la tarea de aquel que un Cosquín mayor ya lejano, se hiciera presente para, que un país entero aplaudiera y perpetuara el nombre del escenario Atahualpa Yupanqui.
Flota en etéreas ondas la grandeza cósmica de la tierra sublimada sobre esa panorámica perspectiva que representa la Próspero Molina. Creemos y conjeturamos "a pie juntillas", que todo aquel que llega a actuar sobre él, experimenta una sensación de etérica y emotiva sensibilidad, siendo más acentuada en la medida que pueda captar en mayor grado esa celestial grandeza. Y al Pre Cosquín llegan muchos artistas que traen en su interior, la savia nueva del auténtico arte nativo, sean ganadores o no. Lo demuestran en su preparación y en sus interpretaciones, donde no cuenta el lauro máximo (bienvenido si llega), sólo la aspiración y el anhelo de dar de si lo mejor, tanto en música como en danza, empuja a estos verdaderos centauros de nuestra patria que noche tras noche (durante 14 jornadas) hicieron el deleite de un público que año tras año incrementa su caudal.
De igual manera, este año, los amigos y compañeros músicos de "todos los días" lograron 6 participaciones en el escenario mayor representando a 5 subsedes distintas, Esperanza, San Francisco (Córdoba), Gálvez, Santo Tomé y Justiniano Posse (Córdoba). Ellos fueron Mariela Eier, solista vocal femenino desde Esperanza; Andrea Steimberger, solista vocal en el rubro tango; y Emanuel Miño solista instrumental en San Francisco; María Victoria Birchner, solista vocal desde Gálvez; conjunto instrumental Melania Yossen, Franco Ochat, Emanuel Miño de Santo Tomé; Carlos Bonino, recitador en Justiniano Posse; accediendo a instancias finales María Victoria Birchner, que alcanzó un triple desempate extra, y Carlos Bonino.
Si complicado resulta ser el mejor en una subsede y pugnar por el pase al Pre Cosquín, aún más laborioso e irreprochable resulta alcanzar la noche final, cosa que fue factible para los dos solistas arriba mencionados, fruto de largos años de minuciosa preparación. Loable trabajo de todos los "compañeros y colegas de luchas pentagramadas" pues alcanzar 6 representaciones en un Pre, significa que vamos creciendo en cantidad de buenos y serios trabajos por parte de nuestros artistas, a los que debemos agregar a Manuel Morales y Felipe Farías, rafaelinos ellos y acompañantes guitarrísticos de Mariela Eier.
Avanza el Pre Cosquín hacia su 45 edición y avanzan los logros de nuestros artistas locales a través de luchas y sacrificios extremos, lamentablemente desde otras subsedes vecinas, pues nosotros, que durante dos años la tuvimos... ¡la perdimos!