En 1976 escribió el guión de la película de Brian de Palma "Obsession". Ese mismo año Martin Scorsese se encargaría de dirigir su guión Taxi Driver, que ganaría la Palma de Oro en el Festival de Cannes. El binomio con Scorsese crearía las películas Raging Bull (1980), The Last Temptation of Christ (1988) y Bringing Out the Dead (1999). La larga relación profesional y de amistad con Scorsese se rompería tras esta última obra.
Schrader inicia su carrera como director gracias al éxito de Taxi Driver y lo hace con Blue Collar. Entre las películas que dirigió se encuentran: La religión (The Last Temptation of Christ, Touch, Dominion), las difíciles relaciones familiares (Affliction) y las relaciones sentimentales marcadas por la frustración sexual (Cat People, The Comfort of Strangers), el mundo de los bajos fondos (Hardcore) y las vidas al margen de la ley (Light Sleeper), los personajes autodestructivos (Taxi Driver, Raging Bull, Mishima: A Life in Four Chapters, Auto Focus) y aquellos que intentan cambiar o fingir su clase social (American Gigoló, The Walker) son algunos de los temas recurrentes en su filmografía.
EN EL FESTIVAL
En el marco del 29° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, Paul Schrader ofreció en el Hotel Provincial una clase magistral, junto a un gran público, representantes de medios de comunicación y estudiantes de cine que disfrutaron de sus palabras.
-¿Cuál es su nuevo proyecto?
-El próximo proyecto que estoy comenzando encara la nueva forma de definición de películas y tiene diez segmentos de diez minutos cada uno que completan un largometraje. Van a ir saliendo al aire cada diez minutos y esto refleja el cambio que está sucediendo en el mundo del cine. Donde la noción de la sala de proyección oscura -como habitualmente la conocemos- es una noción antigua, del Siglo XX.
-¿Observa cambios en el mundo del cine?
-Estamos viendo el advenimiento de nuevos conceptos de películas que se lanzan y se pueden ver a través de Amazon, Google y Netflix. Hacia ahí es hacia donde nos encaminamos como industria del cine, nos aproximamos a un grupo de personas para contarles acerca de esta nueva idea que en realidad no provenían para nada del mundo del cine, sino más bien de internet. Hablamos sobre la idea de distribución, me dijeron que mi proyecto, podría estar listo para dentro de un año. Quién sabe cómo van a ser las cosas el año próximo, esa es la rapidez con la que se está cambiando todo.
-¿Cuál es la industria del cine que viene?
-Me puse a pensar en Fellini y La Dolce Vita y pensé si Fellini viviera e hiciera La Dolce Vita hoy, no haría una película de tres horas, sino que sería probablemente una serie hecha para la web, en episodios. No hay razón por la cuál una película de tres horas fuera necesaria para contar esta historia. Nos acercamos a una época donde las reglas son nuevas y esas reglas se aplican a la vida misma. Una película puede ser de 3 minutos y hasta también puede ser de 70 minutos. El espectador ya tiene una noción diferente de lo que puede esperar de esta industria.
-¿Cómo observa la época actual?
-Estamos viviendo una época muy estimulante si no le temés a lo nuevo, porque es muy difícil desafiar a la gente a dejar su propia casa, para simplemente ver una película, porque tranquilamente hoy lo pueden ver en su casa. El talento de los escritores en Estados Unidos está migrando hacia la televisión e internet, cuando decimos televisión no es realmente la TV como la conocemos es algo nuevo, porque las pantallas están en todas partes. Antes la TV se transmitía en el aire y ahora uno puede ver la TV en el teléfono, en el costado de un edificio, en la computadora. Entonces las historias pueden ser retratadas en nuevos formatos y la palabra TV queda chica en su concepto actual. Por eso me gusta el tema de la imagen de este Festival que puede reflejarse en diferentes lugares, tal como es el video institucional, ya que indica mejor nuestra época. Hace cien años había películas de diez minutos que se las llamaba películas de una sola lata y muy breves. Hoy nos volvemos a encontrar donde estábamos parados igual que hace cien años con esos cortos de diez minutos que atraen nuestra atención.
-¿Considera que vivimos en una época más pluralista?
-Las cosas han cambiado, las películas hoy por hoy no es algo tan exclusivo. Una cámara costaba antes 100 mil dólares y ahora uno puede tener una cámara por 5.000 dólares. Las películas se están haciendo de un modo diferente y todo el mundo tiene acceso a eso. Esto sucede porque hace cien años atrás las películas fueron dominadas por un sistema capitalista, "si ustedes nos dan el dinero vamos a hacer las películas que ustedes quieren ver". Mientras que ahora estamos en la era del postcapitalismo donde las películas son como poesía, canciones, donde cualquiera puede hacerlas y no es necesario tener un justificativo económico para realizarlas. Se puede hacer películas sin que requieran un rédito, estamos en una época de una maquinaria democrática enorme para hacer películas y, eso de alguna manera impide que podamos ver todas. Estamos viviendo el mejor y el peor de los tiempos.
-¿Qué considera de la piratería?
-Hay muchas formas diferentes de hacer y financiar películas hoy. Uno puede sin ir muy lejos filmar una película en su propio teléfono, pero son el tipo de películas que a pocas personas quizá le interese y, tal vez, no es el tipo de películas que la gente quiera robar o piratear. La piratería destruye a las películas de gran presupuesto y, por otro lado, hay una situación de anarquía total donde la gente tiene más medios a su alcance pero quizás no sea de interés. Parte de la diversión de mirar cosas diferentes es hacerlas de manera diferente, hacer filmes de modo diferente es lo que los hace entretenidos. Por lo general el dinero está invertido en las formas tradicionales de hacer las cosas, pero la idea es romper con esos esquemas y poder hacer las cosas de manera diferente. Los festivales se están convirtiendo en algo interesante porque es una nueva forma de curaduría de este arte.