El nuevo Obispo, Monseñor Luis Fernández, brindó su primera Homilía en este Domingo de Ramos, en la catedral de nuestra ciudad ante un importante marco de personas.
En su homilía, luego del evangelio de la pasión y muerte de Jesús, Fernández celebró que estemos todos juntos, "sé que han venido con sus familias", dijo y felicitó la presencia de todos anteriormente en la Plaza 25 de Mayo, ya que "Semana Santa es la semana más profunda y más importante del año para los creyentes", destacó Fernández.
Muy atento a cada palabra y repasando la rica historia de todos los cristianos, continuó diciendo que "empezar así, es la manera que a Díos más le gusta, y ver a los chicos, que por eso los creó, no para la muerte, no para la tristeza, no para la culpa... sino para la alegría, de que vale la pena vivir y esto es el espíritu en Jerusalén y hoy aquí ellos lo han expresado".
También se refirió a lo que había sucedido algunas horas antes, en la plaza y expresó que "es hermoso ver cómo se juntan 2 tradiciones, y cómo la tradición de Oriente allá en Israel, ya en el siglo IV, tantos siglos que han pasado, y esa tradición que era muy fuerte, en el siglo IV se une con la tradición de Roma, donde la Iglesia toda no quiere olvidar la Pasión del Señor".
Más adelante en su Homilía, le pidió a los chicos "que no se la crean" y marcó que en el mundo no hay "uno más importante que el otro", cerrando que después de todo siempre está Jesús.
En otro tramo, dijo que "la Iglesia nos convoca en Semana Santa a tener el oído abierto a nuestro Dios. A veces no queremos escuchar, la pasión es algo que nos avergüenza, sobre todo en el mundo de la ciencia, el poder juega su papel... por eso queridos hermanos, fijémonos en los niños, que tienen el corazón puro. Tengamos el oído bien abierto, porque esta Pasión de Cristo que hemos escuchado, termina siendo nuestra vida".
ANTES, EN LA PLAZA
En la plaza 25 de Mayo y con la bendición de ramos, dijo que "los invito a la alegría de las tristezas; ¿Qué les parece?", dijo Monseñor Fernández. Y continuó: "lo importante es que viva Jesús y nos llene de alegría, que nos llene de amor. Lo primero que hace Dios, es llenarnos la alegría, ya bastante culpas tenemos. Cuando aparece Dios, aparece la alegría, esa alegría que tienen las criaturas que arrancaron ramas de los árboles "
Luego, invitó a reunirnos todos en la Pastoral, junto "a este Dios humilde, pobre y sencillo...¡Viva Jesús!", cerró en la Plaza.