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Sensaciones y sentimientos: Monterroso y el dinosaurio

Caricatura relativa al eje de este aartículo.
Crédito: Literal Magazine

Por Hugo Borgna

“Dice la tradición que en un lejano país existió hace algunos años un Buho, que a fuerza de meditar y quemarse las pestañas estudiando, pensando, traduciendo, dando conferencias, escribiendo poemas, cuentos, biografías, crónicas de cine, discursos, ensayos literarios y algunas cosas más, llegó a saberlo y tratar prácticamente todo en cualquier género de los conocimientos humanos, en forma tan notoria que hasta sus entusiastas contemporáneos pronto lo declararon uno de los Siete Sabios del País, sin que hasta la fecha se haya podido averiguar quiénes eran los otros seis”. (“Los otros seis”, de “La Oveja negra y otras fábulas”)

Augusto Monterroso dejó mucho más que ese cuento breve que algunos consideran uno de los más breves y estudiados de la literatura en español,

Es el ya clásico “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”

Hay mucho para cuestionar y preguntarse (¿por qué siempre habrá quien pinche el globo en el preciso momento de haber sido inflado?) No es el más breve, sino que hay otros que cumplen con ese requisito tan instalado.

Si el del dinosaurio tiene pocas palabras (exactamente siete) hay otros minirelatos de menos vocablos que cuentan con el privilegio de ser “el más” o, al menos, uno de los más. Curiosa manera de ese plus, cuando para concretarlo se debe ser el “más pequeño”.

Tenemos ejemplos.

Uno de los más breves, con sentido completo de relato es “Yo, Luis XIV”, compuesto en el año 2006 por Juan Pedro Aparicio; tres palabras que superan el registro del que refiere al ya instalado dinosaurio en nuestra casa. Y la composición de tres palabras tendría mérito superior al conjunto que ya conocemos.

Se lo conoce desde 1969, es de autoría de Seris Golwarz. Tiene una sola palabra.

“Dios”.

. . .

Augusto Monterroso es en el relato breve del encuentro (¿) con el dinosaurio abiertamente sintético, a diferencia del modo en que refiere a los otros personajes de cada fábula que formula. Son claras las alusiones y movimientos propios de los animales que participan de los relatos respectivos, así como las personalidades y procedimientos comparativos con los humanos.

Entre las dudas que se originaron, está la de determinar exactamente a qué se refiere la figura del dinosaurio y como se resuelve la relación de tiempo y lugar.

Algunos analistas insinuaron que podría referirse a un gobernante que ejerció autoridad por un período de setenta años, llegando a insinuar que en ese tiempo transcurrido, habría sido posible que alguien de la población habría podido tener un largo sueño durante el cual fue factible acostarse y levantarse en extensos períodos durante la vigencia de un mismo gobernante.

No para elogiarlo, por supuesto.

. . .

Augusto Monterroso nació en Tegucigalpa, en 1921 y vivió hasta 2003, habiéndose radicado en México, lugar donde descolló y desarrolló su escritura, logrando reconocimientos y premios.

Su pensamiento lo ubica entre los escritores de intensa prosa, agudo observador y crítico de los compañeros de especie (nosotros) con buena y positiva benevolencia.

Es para preguntarse con qué animales nos hubiera identificado de haber conocido el modo de relacionarse, base y naturaleza de nuestro modo de ser.

¿Nos gustaría esa clasificación?

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