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Sensaciones y sentimientos: opiniones de Ambrose Bierce

Ambrose Bierce
Crédito: Vidas y biografías

Por Hugo Borgna

Ya se puede decir que de los géneros literarios (novela, cuento, poesía, ensayo, tesis y derivados de todos ellos), hay uno que fue creciendo de a poco (hasta tímidamente) y se convirtió además en amigo de la casa y convivió con nuestro hablar cotidiano.

El de la frase corta.

La misma que necesita, para valer con dos o más sentidos de interpretación, de la síntesis. Precisa de la útil y rápida de decir, esa que hay que interpretar porque sugiere mucho más de lo que dice.

O, directamente, escondiendo su penetrante semilla.

Como es mejor ver el cuerpo completo, en lugar de miembros por separado, acompañaremos algunas frases escritas por Ambrose Bierce en forma de diccionario, un modo que ahorra espacio al mismo tiempo que libera a los escritores del difícil y fugitivo arte de usar correctamente las preposiciones.

Por ejemplo, “Límite”: en geografía política, una línea imaginaria entre dos naciones que separa los derechos imaginarios de una, de los derechos imaginarias de la otra”.

Dentro de la misma página, se puede hallar a “Litigante”: persona dispuesta a entregar su piel a cambio de la perspectiva de quedarse con los huesos de la otra”..

(“Y hay más” (hacía una pausa y agregaba: “bastante más”). Así decía el especialista en deportes por la A M de L T 28 Radio Rafaela cuando anunciaba los temas que iba a desarrollar en el programa de ese día. Era el eficaz Leonelo Belleze, dueño de un uso rico y claro del idioma: de él pueden rescatarse frases que hizo generalizadas. También repetía al finalizar sus relatos de carreras de autos de nuestro autódromo y el público concurrente volvía empoderado con la velocidad y con la facilidad con que se puede apretar el acelerador. Decía una sentenciosa y rotunda expresión: “es preferible perder un minuto en la vida, antes que la vida en un minuto.”)

.Volvemos ahora a Ambrose Bierce, alguien que dice de “Milagro” que es “un acto o suceso fuera del orden natural e imprevisible como derrotar un mano de cuatro reyes y un as, con cuatro ases y un rey”.

Una definición muy lúcida es la que expresa con “Mío”: “que me pertenece si puedo alcanzar o mantenerlo”.

Otra, con la que castiga a los que tienen malos hábitos, es “Mano”: “un singular instrumento puesto a final del brazo humano y comúnmente introducido en el bolsillo de alguien.

.Ambrose Gwinette Bierce nació el 24 de junio de 1842 en Ohio, décimo entre 13 hermanos. Ejerció el periodismo y la literatura. Su existencia fue difícil, con costados de privaciones y artículos mal pagados por dueños de diarios y de otras publicaciones. Debió defenderse no solo de una vida familiar procelosa; también del modo peyorativo con que se negaba en las publicaciones el mérito de algunos autores: el modo de “definiciones” era visto como una forma incompleta de la escritura.

Una compilación de los relatos que le ganó la estima y respeto fue en 1891 fue “Cuentos de soldados y civiles” Algunas décadas después, apareció el libro que lo representa en la historia de la escritura (“Diccionario del diablo”, que bien puede entenderse como del cínico”) donde exhibe su crítica mordaz a la hipocresía. De esa obra, estas definiciones bien a su estilo.

Lastimoso: el estado de un enemigo u oponente, tras un imaginario encuentro con uno.

Anécdota: un relato generalmente falso

Angustia: una enfermedad contraída por la exposición del bienestar de un amigo.

Anormal: no conforme a lo habitual. En cuestiones de pensamiento o conducta, ser independiente.

.Es 1913 el año del misterio, según sus biógrafos. Allí Bierce deja su actividad y viaja, dejando la administración de su obra a cargo de su hija. En ese mismo año visita México: constan escritos de esa fecha acerca de la guerra civil mexicana, habiéndose perdido los contactos con el resto del mundo. Eran escritos donde describe el accionar de las tropas de Pancho Villa de las cuales, se supone, hacía la crónica.

.Desde entonces, habita y recibe reciprocidad del silencio.

A su estilo y modo de escribir, impiadoso y cruel, le va muy bien una definición tomada de ese “Diccionario del Diablo”.

Reposar: dejar de molestar.

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