Sociales

Sensaciones y sentimientos: Raúl Manteola Para Ti

Tapa de Para Ti, creación de Manteola
Crédito: Revista Para Ti

Por Hugo Borgna

Es complicado ser niño, y más si se está en la casa de esa tía Magdalena experta en cocina y hacedora de tortas que invitan a repetir porción mientras siente que, como todo niño bien educado, no la debe aceptar, y más todavía sabiendo que llegará ese nuevo ofrecimiento.

Si el debutante de la niñez está además aburrido, es probable que se acerque a una revista llamada “Para Ti”, semiguardada, semileída y con varios semis más que tientan a investigar.

Y así apareció el nombre de Raúl Manteola firmando al pie de un dibujo que llama desde la tapa.

Eran tiempos en que las revistas semanales marcaban un lugar que hoy sería visto como histórico. El contenido, de amplio espectro -como muchos medicamentos de hoy- ganaba primordialmente el interés del sector femenino mediante “Vosotras” y “Para ti”, de importante cantidad de hojas útiles, que enseñaban a confeccionar ropa (en lenguaje del oficio se decía “cortar”), o publicaban novelas por entregas semanales que duraban a veces dos meses, incluyendo un resumen de su historia por si alguna de las lectoras la hubiera tomado ya empezada, y agregaba novedades del momento, que por entonces no estremecían diariamente al mundo.

Volviendo al interés despertado en el sobrino la tía Magdalena, se vio premiado con una detallada explicación de ella; no era común que se repitiera la cara en tapas de revistas, consiguiendo de parte de ella, una explicación. La mujer que aparecía, dibujada en Para Ti por Raúl Manteola era la misma, pero con un arreglo distinto cada vez en la ropa, peinado y otros detalles.

El dibujante chileno que, curiosamente no se dibujó a sí mismo aunque se lo puede ver en una foto- nació en 1905 y vivió 69 años. Tuvo como oficio al dibujo en todos sus matices: fue ilustrador publicitario en un tiempo en que se tomaba como frecuente la capacidad para el dibujo y en que la fotografía no se había ganado todavía de la preferencia como medio para difundir la imagen. Tal vez por eso tuvieron sus dibujos la característica de ser casi “fotográficos” o, por decirlo mejor, superarlos. Era la precisión y al mismo tiempo el aporte de “alma”, un suave gesto amable que hacía sentirlos vivos y daba la simpatía exacta y necesaria; todo eso que le dio ese valor intrínseco a su dibujo que, paradójicamente y para premiarlo, se definía como “fotografía”.

Sus trabajos, que ahora se ejecutan mediante la fría tecnología, fueron valorados y dejaron una marca de arte durante un largo período del siglo 20. El espacio de las revistas fue el ámbito en que reinaron. Hubo una publicación destinada a los niños, hoy siempre recordada, con esa indispensable aplicación. Con decir “Billiken” ya queda explicado su alcance y llegada.

Los próceres de la Primera Junta de Gobierno (1810), eran mostrados ubicados en página doble de arriba hacia abajo, como una especie de cuadro de honor para “Saavedra, Moreno y Paso”. Lucían su presencia, representada mediante imágenes que destacaron la hora histórica y el punto exacto de valor del dibujo como medio de comunicación. Podría llegar a decirse con propiedad que ningún hombre público lo era totalmente si no se lo percibía, formal y casi amistoso, en un dibujo de Raúl Manteola. Ellos, hombre y artista, fueron modos emblemáticos de mediados del siglo 20, creación única ejecutada a mano. Quizás por eso, el dibujo haya ganado desde siempre, respeto, admiración y reconocimiento de un modo conceptual propio de un romántico período histórico en que el sentimiento se hizo valer como pocos.

Nos gustaría tomar un poco de esos tiempos y espacios. Los devolveremos enteros y limpios.

Desde nuestra poco flexible tecnología, enviamos a Raúl Manteola este saludo.

No tiene la verdad de lo manual, pero contiene una sonriente y respetuosa intención.

Autor: 469521|

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