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Sensaciones y sentimientos: Roberto Galán, canto y parejas

El popular conductor de espacios televisivos.
Crédito: Facebook

Por Hugo Borgna

Para definir bien el modo de presentar sus programas, se podría decir que era “de entrecasa”: no alcanza para definirlo como “estilo”. Roberto Galán no fue un exquisito de puesta en pantalla., pero impuso un sello con la naturalidad propia de conversaciones no ensayadas, como cuando llegan visitas sorpresivas y no se tiene a mano esos temas neutrales como para empezar a hablar.

Popularizó el apellido Galán mucho antes de que aparecieran los Pimpinela y, atento a la historia reciente, no pensó en pegar la vuelta o irse.

Tuvo como oficio el de locutor de radio, con todo lo que supone: sus primeras palabras pudieron haber sido los gemidos propios de los recién nacidos (ya que no había otra posibilidad) el 21 de febrero de1917. Desde entonces habló hasta los 83 años. Fue presentador, publicitario, cantante y gremialista: es uno de los fundadores de la Sociedad Argentina de Locutores.

Sus pasos iniciales lo llevaron al cabaret. Al Marabú, donde a los 17 había adquirido una cierta relevancia como locutor y donde conoció a artistas que lo ayudaron a ingresar al programa “La hora ferroviaria” por Radio Porteña, conectándose con Radio El Mundo y Radio Belgrano: allí fue jefe de locutores. Desarrolló todas sus habilidades: en 1950 viajó a París, en Brasil cantó tangos, vendió películas argentinas en Argelia y fue dueño de uno de esos locales bailables, antecesores de los “boliches” y las “disco”, identificados como “boites”

Su gran llegada al público masivo, objeto vital para Roberto Galán, fue la televisión como conductor de programas de entretenimiento y de contacto cercano con los participantes y llegada llana y directa a los telespectadores. Bien vestido, al modo clásico, lucía con discreción impecables “ambos”, surgidos de prestigiosas sastrerías de acento porteño.

Una de las novedades que introdujo (no hay que olvidar que eran los comienzos de la televisión) fue la colaboración en vivo de 4 secretarias estables, de buena presencia y no fue casualidad que se casara con alguna de ellas. Tenía facilidad para un contacto natural con el público. En oportunidades en que alguno le reclamaba por su soltería activa, Galán respondía que sí creía en el matrimonio, ya que se había casado cuatro veces.

Dos son los programas de televisión que registra la memoria activa del público: uno fue “Si lo sabe, cante”; en un ambiente de simpatía y cierto necesario respeto se desarrollaba un concurso donde cantores de familiar esquina y casa de amigos, competían cantando con el acompañamiento de músicos estables del programa. Se determinaba el ganador mediante la intensidad de los aplausos de los presentes por medio del indispensable “aplausómetro”.

El otro hito de su carrera es “Yo me quiero casar ¿y usted?”. Tres hombres y tres mujeres, frente a frente, en un mismo ambiente, respondían a preguntas de Galán para determinar afinidades posibles entre ellos; los que se elegían, eran ubicados en un “sillón del amor”. Llevaba como premio una cena en un comedor previsto por la producción del programa.

Galán, elegante hombre galante, acuñó frases que se hicieron públicas, como el satisfecho mensaje “¡Se ha formado una pareja!”. Igualmente, incitaba a ser amables con el prójimo, mediante un pequeño canto y el acople de una fácil música: “hay que besarse más”

Se dice con verdad que las huellas que dejan los humanos, son visibles solo desde el alma atenta.

¿Alguien puede decir que haber participado de un programa de Roberto Galán no lo hizo sentir mejor y más integrado a sus semejantes?

Y todo sin olvidar el plus de salir con un acompañamiento de pareja que no esperaba, besando la emotiva presencia de una relación.

Autor: 462481|

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