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Ser hacedores de la palabra

Pero ser hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.(Santiago 1:22). Muchos hombres y mujeres desean hacer la voluntad de Dios, la palabra de Dios le dice al hombre lo que Dios quiere que él conozca, entienda y haga. El proceso sería el siguiente, oír la palabra, entenderla con la mente, guardarla en el corazón y de allí llevarla a las manos (la obra) Por lo tanto para poder ser hacedores de la palabra, conocer lo que Dios quiere no es suficiente, lo más importante es la disposición sincera de hacer lo que El nos dice. Para ser hacedores de la palabra necesitamos contar con dos cosas muy importantes.

El mismo Santiago lo expresa de la siguiente manera, "Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse (1:19) en primer lugar necesito tener un corazón en condiciones adecuadas. Las características de este corazón son, `pronto para oír'. Significa que estamos listos para ser enseñados, dispuestos a, con deseo de entender y oír de buena gana. Significa que estamos dispuestos a aceptar la verdad (Proverbios 23:23). Compra la verdad, y no la vendas. La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia. Un gran tropiezo es este, no nos gusta la verdad y la rechazamos, nos enojamos, pensamos que es para otros. La segunda característica es “tardo para hablar” (por eso Dios nos dio dos oídos y una lengua). Necesitamos aprender a controlar nuestra lengua. En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente. (Proverbios 10:19). Significa que debemos tardar en expresar nuestras propias opiniones, mayormente si no concuerdan con lo que la palabra de Dios expresa (Santiago 3:6). Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. No es tan importante lo que yo opino, lo que a mí me parece o como yo lo entiendo… sino “lo que Dios dice”. La tercera característica de ese corazón es “tardo para airarse”. Este concepto esta dado en el contexto de la ira o enojo, contra la palabra predicada. Hay dos maneras en cómo reaccionamos a la Palabra. La primera es recibirla con mansedumbre y cambiar nuestra actitud, para recibir el perdón. La segunda es Atacando al predicador, lo cual no es justo delante de Dios en Gálatas 4:13-16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? Tremenda afirmación, Pablo les dice antes era el mejor, me escuchabas y admirabas; pero ahora que los exhorté, les prediqué la necesidad de cambiar, les plantee las demandas de Dios, me rechazan y soy su enemigo. En el libro de Proverbios, Salomón dice… "el que fácilmente se enoja hará locuras". Y el hombre perverso será aborrecido. (14:17). La segunda condición es, “una acción correcta”. “Sed hacedores de la palabra”. Mucha gente marca sus Biblias, pero la Biblia nunca les marca sus vidas. Los judíos ¿fueron oidores o hacedores? (Mateo 15:7-9) Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: "Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran". Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Ellos conocían pero no vivían de acuerdo a la Palabra de Dios ¿Cómo podemos no ser solamente oidores de la palabra? Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. (Santiago 1:23, 24). ¿Cuál es el propósito de un espejo? ¿Qué pasa si nos levantamos de la cama, nos miramos en el espejo y nunca hacemos ningún cambio? ¿Qué pasa si nosotros no hacemos ningún cambio en nuestra vida espiritual? Sencillamente nos engañamos a nosotros mismos. Está diciendo la Biblia es un espejo que te muestra tal cual sos, mírate en ella y arregla lo que afea tu vida espiritual. En el V. 25 Santiago habla de las bendiciones de hacer u obedecer La palabra de Dios (v.25). Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace. Este pasaje nos dice tres importantes cosas acerca de la Palabra. Ella es la ley de Dios, ella es ley perfecta (la traducción literal seria, completa), ella es una ley libertadora. El gran problema de los cristianos de hoy es este, conocemos mucho su Palabra pero no se la lleva a la vida. Haz lo que yo digo y no lo que yo hago parecería el refrán más apropiado. Vamos a mirarnos al espejo de la palabra de Dios ¿pero para qué? Para arreglar lo que no está bien y comenzar a ser hacedores de la palabra.

Autor: Pastor Carlos Terranova

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