Por Gabriela Frenquelli de Santi, Hugo y Adriana Begliardo. - El Oriente Medio hoy en día es tierra de muchos interrogantes y violencia. El propio papa Francisco teme que se extinga la presencia del cristianismo en estos territorios "desfigurando el mismo rostro de la región", como lo declaró hace unos días en un encuentro ecuménico con los principales patriarcas de las iglesias de esas partes del mundo (crónica publicada en LA OPINIÓN el 8/7/2018 en Internacionales).
Por esas tierras tuvimos la gracia de peregrinar y constatar los temores de Francisco. Durante el mes de mayo de este año, un grupo de 23 personas (de Rafaela, Suardi, Ceres y San Guillermo), siendo el asesor espiritual José Luis Riberi (párroco de María Juana) llegó a estas tierras lejanas con el deseo de ahondar nuestra amistad con el apóstol más misionero y con nuestros orígenes en la fe.
Llegamos a Turquía para recorrer el periplo del apóstol San Pablo en su gran misión de anunciar el cristianismo en lugares tan distantes y diferentes para nosotros. Pudimos también medir las distancias y constatar el tremendo esfuerzo y entrega que significaron sus viajes en un tiempo donde no existían las comodidades que hoy disfrutamos.
Sabíamos que la creencia más popular en estas tierras es el islamismo, pero nos dolió en el corazón verificar, por ejemplo, que en Tarso (465.000 habitantes), la ciudad natal del apóstol, sólo existen tres personas que profesan nuestra fe. Ellas son tres ancianas religiosas italianas que tienen que recorrer 60 km para celebrar la eucaristía y declararon que hacía unos años su propio Obispo había sido degollado celebrando una misa. ¿Mártires en la época del circo romano? No!!! Mártires hoy!!!
En Antioquía visitamos la gruta donde San Pablo se reunió con otro pilar de la evangelización: San Pedro. En verdad, esta cueva era el lugar donde clandestinamente los cristianos se reunían y donde por primera vez fueron llamados de este modo.
También tuvimos la gracia de llegar a Éfeso, donde con mucha emoción dejamos nuestras oraciones y las de tantos que nos confiaron, en la casita de María, un lugar especialmente querido por los cristianos ya que allí la madre de Dios vivió sus últimos días con el apóstol san Juan, según las visiones de la beata Catalina de Emmerick.
También nos admiramos de las ciudades bajo tierra, excavadas en la roca, que los primeros cristianos construyeron para ocultarse y defenderse de las persecuciones de los romanos en los primeros siglos del cristianismo. La Capadocia, no sólo es bella por sus formaciones rocosas y extrañas, verdaderos cuentos de hadas, sino también como testimonio de aquellos que ni el miedo a la muerte hizo renegar de su fe. ¡¡Cuánto tenemos que aprender de aquella valentía y determinación!!
Ya en Grecia, la emoción siguió siendo fuerte al pisar el famoso areópago de Pablo, donde con tanta fe y vehemencia predicó la buena noticia aunque con poco éxito. Estar en Corinto donde escribió su famoso y tan rezado "Himno al amor" (1 Cor 13, 1-13), especialmente por tantas parejas que aún apuestan a un amor que no pasará jamás!!!
Tesalónica, Filipos -donde volvimos a bautizarnos en la Iglesia de Lidia- y tantos lugares donde en la eucaristía le pedimos al Señor nos inspire esa pasión, vehemencia y valentía de Pablo para comunicarlo con nuestras vidas pobres, imperfectas y limitadas, pero llenas de intenso amor a Jesús y su Evangelio.
Hasta tuvimos la gracia extra de llegar, por la pérdida de un avión, a la ermita de la Virgen de Schoenstatt en Alemania. Este lugar tan querido para tantas personas fue para este grupo de creyentes el broche de oro final de una intensa peregrinación. El abrazo amoroso de la Mater nos traspasó el alma y lo vivimos como un envío muy especial para seguir llevando en estos tiempos tan dolorosos de confusión y descreimiento la alegría profunda y la certeza inquebrantable de que sólo en Dios y en una escucha atenta de su Palabra se llega a la auténtica felicidad y paz, a pesar de las adversidades.
Que Dios que nos permitió caminar los senderos del apóstol también nos permita a cada uno llevar el evangelio a nuestras realidades con su misma pasión, fuerza, convicción y fe. Que así sea!!!