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¿Soy culpable…?

Parece preguntarse esta cachorra. Yo también me lo pregunto. ¿Es culpable de haber sido encontrada en la calle seguida y acosada por un séquito entusiasta de candidatos de diferentes tamaños a cual más dispuesto a la acción que la naturaleza manda a un canino macho ante el atractivo ejercicio de procrear para mantener y multiplicar la especie...? Los verdaderos culpables caminan erguidos sobre dos piernas, hablan y también creo que a veces razonan. En esta circunstancia ni la razón ni el corazón funcionaron en estos bípedos parlantes porque la perrita, suponiendo que tuviera dueños de la raza humana, quedó ¿o la dejaron? sola en la calle. A correr la mejor suerte que pudiera. Y fue buena la suerte porque la encontró una persona de bien, que ayudada por un joven vecino logró apartarla de la jauría amatoria (por llamar a los perritos que la seguían de alguna manera), y la entró a su casa. La alimentó, y llegado el momento oportuno la hizo castrar. Esta persona de bien, ha tenido similares actitudes y no puede llenar su casa con adopciones caninas. Ya no puede más. Por este motivo estamos ofreciendo a esta pequeña y joven perrita en adopción. No puede quedar otra vez en la calle. Si alguien estuviera dispuesto a abrirle principalmente la puerta de su corazón a esta criatura, llame a este número 502910. Muchas gracias por lo que puedan hacer.

Autor: Teresita Tosco

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