Las emociones de la semana estuvieron como el dólar, en un subibaja, lo cual no es tan malo, ya que si nos hubiese ido como las criptomonedas estaríamos en un tobogán. El día lunes, apenas festejando el alivio que nos daba el principio de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y a la espera de que nuestro riesgo país baje conjuntamente con una suba pronunciada de la cotización de nuestros bonos soberanos, nos enteramos de la renuncia del jefe de bloque de diputados de la coalición gobernante que -intencionalmente- patea el tablero para volver a generar incertidumbre. ¿El motivo? Mantener el poder en manos de pocos impidiendo el crecimiento económico del gran parte de la población, llevándola a vivir de dádivas del Estado al no poder emprender, conseguir trabajo y arreglarse por cuenta propia. Con una población empobrecida, el votante será mucho más fácil de manipular.
Si fracasa el acuerdo con el fondo, el país será un paria del mundo financiero, obligándonos a solicitar ayuda económica, con los compromisos y exigencias de esos países, los que son mucho más amargas que los que pueda solicitar el Fondo Monetario en su intención de que Argentina arregle sus cuentas y consiga el crecimiento sostenido. ¿Cuáles son estos países? Rusia que está gobernada por un déspota, que tiene al mundo en vilo al mundo con amenazas de expansión territorial sobre países democráticos. Irán, gobernado por fanáticos religiosos que probablemente hayan realizado atentados violentos en nuestras tierras. Y finalizo con China, dejando de lado a Cuba y Venezuela, quienes no pueden ayudarse a sí mismos, menos a un tercero. China, país no democrático, gobernado por un partido único, que ejerce terror y control sobre toda la población, no tiene libertad religiosa y el control del Estado está tan presente que se regulan las redes sociales y los niños, para muestra basta un botón, solo pueden jugar videojuegos tres días a la semana, una hora por día, viernes, sábado y domingo de 20 a 21 hs. ¿Esto es el país que queremos para nuestros hijos?
De otro lado de lo expuesto tenemos el acuerdo con el FMI, que implicaría el orden de la macroeconomía del país y la finalización de a calesita del gasto público, emisión, inflación, subsidios y más gasto del estado. Este acuerdo, o principio de acuerdo, implica menos déficit que significa menos emisión monetaria, también más recursos temporales (prorroga de pagos) y probable ingreso de dólares desde el organismo multinacional.
METAS A CUMPLIR Y
LAS INCÓGNITAS
Si finalmente se aprueba el acuerdo, que hoy es una carta de intención, nuestra conducción económica deberá trabajar para disminuir el gasto público (hoy desmadrado), que el año pasado alcanzó el 3% del PBI pero ayudado por buenas cosechas, precio y cantidad, y por el impuesto a la riqueza el cual se cobró por única vez. Este año el déficit fiscal deberá ser del 2.5%, para cumplir con el preacuerdo del FMI y recibir las refinanciaciones y beneficios del futuro acuerdo. Pero lo más importante es que solo podrá financiar con emisión monetaria el uno por ciento de este déficit, lo que ayudará a controlar los precios de la economía.
La incógnita se presenta ahora en cómo se financiará el déficit faltante, el camino será la búsqueda de financiamiento en los mercados de ahorro y crédito. Como por el momento los internacionales están restringidos, veremos a la conducción financiera, buscando los pesos en nuestro mercado local, lo que rivalizará con el crédito para el sector privado, el cual ya escasea. Actualmente por cada 10 pesos depositados en un banco, solo 3 van a préstamos al sector privado, tanto para la producción como para el consumo, quedando los otros 7 entre encajes (con Lelic) y préstamos al sector público. De aquí que podemos explicar también la reducción de las estructuras de los bancos, que apuestan a más tecnología y menor atención personalizada.
Esto seguramente nos traerá suba de tasas de interés, las que quedarán por arriba de la inflación. Como siempre, pero en especial en estos nuevos tiempos, las estrategias de financiación de los privados, tomará una relevancia inédita, se buscarán alternativas por fuera del sistema financiero y las sociedades de bolsa, así como las sociedades de garantías recíprocas y los fideicomisos financieros cobrarán relevancia.
El crédito escaseará y será más caro, pero si nos ordenamos, dejaremos un futuro a nuestros hijos, el cual hoy luce descolorido. Cuando retorne la confianza, lo cual tardará varios años y distintos gobiernos, volverá la inversión a nuestro país, se incrementará el ahorro y mucho del dinero fuera del sistema regresará a la calesita virtuosa, de ahorro, crédito, generación de riqueza y más ahorro.
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