"Qué alegría poder celebrar esta fiesta de San Cayetano. Lo lindo es lo que ustedes traen en el corazón, ese querer pedir, acompañar, acercarse a tocar, recibir a Dios. Tener esa experiencia no solamente del santo sino del santo laburando; él está para ayudar, consolar, para dar una mano y servir. Eso es lo que nos enseña la vida de santidad", expresó monseñor Luis Fernández durante el sermón anoche en la última misa del día.
La ceremonia fue concelebrada por los sacerdotes Fernando Sepertino y Oscar Barreto ante una multitud de gente de distintos lugares que rebasó el templo parroquial de San Cayetano, ubicado en calles Azcuénaga y Martín Oliber del barrio Amancay.
A lo largo de la fiesta del santo del pan y del trabajo fueron celebradas cinco misas incluida la procesión durante la tarde. Según contaron fuentes confiables a este cronista de LA OPINION, la cola para tocar la imagen del santo dentro de la iglesia no se interrumpió pasado el mediodía hasta la noche y estiman que hubo más gente que en 2013.
Y agregó el obispo diocesano: "están los que buscan consuelo y paz, si existe Dios; que buscan no vivir de arriba ni de los otros sino de un trabajo honesto, de tener la dignidad que una persona puede tener. Por eso la alegría del santo de poder dar trabajo, pan, vida. Pongan su corazón en los tesoros más grandes que puedan perdurar para siempre en el cielo y esta es la vida que él nos da".
Más adelante, Fernández dijo que "el santo que se hizo popular y el pueblo lo ha identificado con él por trabajo, la honestidad, de vivir con el pan, de que sus hijos puedan estudiar y tener salud, una vivienda. Esto es lo que el santo quiere entregar y seguir dando".
"Porque la mayoría de ustedes -continuó- viene a agradecer y con un corazón pedigüeño a ser personas dignas, pedimos trabajo, una familia unida, salud, porque el corazón del pueblo ama la vida".
En los tramos finales de su homilía, el obispo sostuvo que "vamos a seguir de un modo sencillo, simple como es la vida, queremos volver con ese corazón no triste, no de angustia, no de malhumor, que es verdad que a veces la vida se pone difícil, pero al venir aquí uno vuelve a encontrar el consuelo, la alegría, la paz, encuentra otra vez a Dios, ese corazón sencillo, sereno, que así queremos volver".
ALGUNOS NUMEROS
Además del aspecto religioso, se montó por primera vez una gran carpa para una mejor atención a los peregrinos en la que hubo ventas varias para destacar: 800 docenas de pasteles, 100 docenas de empanadas, 60 pollos, 800 tortas fritas, 1.500 espigas, 500 llaveros, 500 rosarios, pulseras, estampitas, imanes para los autos, cruces con luces, con imágenes del santo, colaborando casi un centenar de voluntarios a lo largo de todo el día; lo recaudado se distribuirá entre las tres zonas: San Cayetano, Santa Rita y Perpetuo Socorro, según las necesidades de cada una. También los jóvenes vendieron imágenes, llaveros y calcomanías del papa Francisco, de la Virgen María y Jesús, juntando fondos para el campamento.