Las sirenas rompieron durante algunos minutos la habitual dinámica del centro de Rafaela. Sobre avenida Mitre, entre Tucumán y José Ingenieros, un importante despliegue policial, vehículos del Servicio Penitenciario y móviles especialmente llegados para el operativo rodearon este viernes la Alcaidía de Rafaela. El objetivo era proceder al traslado de 80 internos hacia la recientemente inaugurada Unidad Penitenciaria N° 9 de Recreo.
La escena tuvo una particular intensidad. Un cordón de efectivos se apostó frente a la salida de la dependencia mientras los vehículos aguardaban para iniciar el traslado. Los internos fueron retirados de a uno, acompañados por personal de seguridad y con una custodia especialmente reforzada. Cada detenido avanzó con la mirada dirigida hacia el piso, mientras un efectivo lo acompañaba y lo sostenía de manera cercana hasta su ingreso a los vehículos que finalmente los llevarían fuera de la ciudad.
A unos metros, aproximadamente una decena de familiares siguió el procedimiento a la distancia. Algunos formularon reclamos mientras observaban el movimiento de los vehículos y el despliegue de los agentes. La presencia de los familiares agregó otro componente a una jornada que, desde temprano, alteró el movimiento habitual del sector.
La decisión busca modificar de manera sustancial el papel que cumplen actualmente las dependencias policiales. Cococcioni señaló que las nuevas plazas penitenciarias permitirán reducir situaciones de sobrepoblación y riesgos de motines o fugas, al tiempo que remarcó que una alcaidía debe funcionar como un lugar de alojamiento transitorio y no como un espacio donde una persona pueda permanecer durante meses o incluso años cumpliendo una condena.
“Los presos tienen que estar donde tienen que estar”
Para el intendente Viotti, el traslado también representa un paso importante para Rafaela por una razón adicional: la ubicación de la Alcaidía en pleno corazón de la ciudad. “De 120 presos detenidos que teníamos acá, 80 se van, se quedan solo 40”, señaló. Y puso el acento en una cuestión que viene formando parte de la discusión local desde hace años: “Rafaela tiene la problemática de tener la alcaidía en el corazón de la ciudad”.
En ese marco, Viotti volvió a defender la construcción de una nueva alcaidía fuera del área urbana. Según explicó, el Municipio ya puso a disposición un terreno ubicado lejos del centro de la ciudad y sostuvo que la decisión sobre su localización “ya está tomada”. El lugar, afirmó, tiene la vivienda más cercana a unos 950 metros y se encuentra en una zona rural.
El propio Cococcioni reconoció que esa obra constituye un objetivo pendiente, aunque explicó que la Provincia priorizó primero las inversiones capaces de generar una mayor cantidad de plazas penitenciarias. En ese sentido, contrastó una eventual obra para poco más de 100 detenidos con la nueva Unidad Penitenciaria N° 9 de Recreo, cuya capacidad alcanza a 891 internos.
Una cárcel nueva para descomprimir el sistema
El destino de los 80 internos fue la Unidad Penitenciaria N° 9 de Recreo, inaugurada el jueves por el Gobierno provincial. El establecimiento, emplazado en el predio conocido como Colonia Penal de Recreo, cuenta con 475 celdas distribuidas en tres subunidades penitenciarias y una capacidad total para 891 personas, de las cuales 640 corresponden al sector masculino y 251 al femenino.
La obra demandó una inversión de 80 millones de dólares, con 25 millones destinados específicamente a tecnología aplicada a la seguridad. Entre sus principales incorporaciones se encuentra un sistema de identificación de voz para controlar las comunicaciones telefónicas, monitoreo mediante inteligencia artificial y reconocimiento facial para detectar personas buscadas, visitantes y eventuales situaciones de riesgo.
La apertura de la UP 9 forma parte de una estrategia provincial destinada a reducir la cantidad de personas privadas de libertad alojadas en comisarías y alcaidías. En el caso de Rafaela, el traslado concretado este viernes constituye uno de los movimientos más importantes de ese proceso y deja a la dependencia local con un volumen de detenidos sensiblemente menor.
Masneri resumió el objetivo desde la perspectiva del sistema penitenciario. “Empezar con los traslados y poder garantizar que estén descomprimidos en los espacios de la policía genera que podamos trabajar todos en el contexto que corresponde”, señaló. Y agregó que los internos deben permanecer en el Servicio Penitenciario para garantizar que sus prisiones preventivas sean controladas en las condiciones correspondientes.
El operativo terminó así con una postal poco habitual para el centro de Rafaela: calles cortadas, sirenas, móviles policiales y penitenciarios, agentes formando un extenso cordón y familiares siguiendo desde lejos la salida de los detenidos. Detrás de esa imagen quedó planteada una transformación más profunda: por primera vez en mucho tiempo, la Alcaidía local comenzó a recuperar, al menos parcialmente, la función para la que fue concebida, mientras una nueva cárcel provincial empieza a absorber parte de los internos que hasta ahora permanecían alojados en dependencias policiales.