“…como aquella que amó hasta morir/ bajo el sauce de Santos Lugares/ tu guitarra volcó su gemir/ en los patios que amó el jazminero/ y que no te olvidaron jamás/ te escuchaban llorando los hombres/ guitarrera de San Nicolás. (1)
Héctor Pedro Blomberg refiere en los versos de un vals que compuso en un notable maridaje con el guitarrista de color Enrique Maciel, a dos mujeres llamadas Camila: una, "aquella que amó hasta morir” se llamaba Camila
O´Gorman, joven perteneciente a la aristocracia porteña y de ascendencia irlandesa. La otra, afincada en los límites de la Parroquia de San Nicolás le cantaba a los hombres del Restaurador, y se la conocía precisamente, como La Guitarrera de San Nicolás. Ambas tuvieron un triste final.
Camila O´Gorman nació en Buenos Aires el 12 de agosto de 1825 y su infancia transcurrió en la Gran Aldea, habiendo recibido educación en los colegios más caracterizados de la ciudad. Hacia 1847 frecuentaba los salones porteños de la época y asistía diariamente a misa en la Parroquia del Socorro a cargo del sacerdote tucumano Ladislao Gutiérrez, nacido en 1828 y sobrino del gobernador de aquella provincia.
Lo cierto es que entre ambos comenzó un romance furtivo y en la madrugada del 12 de diciembre de 1847 huyeron a caballo. Luego de permanecer por espacio de unos días en San Fernando, embarcaron en la goleta Río de Oro con destino a Corrientes, provincia que estaba gobernada por opositores a Rosas.
Lo hicieron con nombres supuestos como Máximo Brandier y Valentina Desan. En Goya instalaron una escuelita que con el correr de los días vio acrecentada la cantidad de alumnos, por lo que tuvieron que trasladarse en dos oportunidades buscando ámbitos mas amplios. La última funcionó en la calle España frente a la plaza principal de Goya.
La pareja fue convidada a una fiesta que se daba en la casa del Juez de Paz, a la que asistieron entre otros, invitados que se hallaban de paso en viaje a Asunción del Paraguay. Entre ellos se encontraba el sacerdote irlandés Miguel Gannon quien reconoció a Ladislao y lo denunció inmediatamente. La pareja fue detenida y engrillada y a los pocos días enviada a Buenos Aires. El escándalo provocado había sido descomunal, tanto en el seno de la iglesia por la investidura del joven Ladislao, como en las esferas de la alta sociedad porteña a la cual pertenecía la joven. Rosas fue presionado por ambos sectores, quienes alegaban que se debía dar un castigo ejemplar a los amantes.
Manuelita la hija de Rosas, quien era íntima amiga de Camila, intervino ante el padre para que se pronunciara a favor de la absolución de la pareja, pero todo fue estéril y finalmente en los cuarteles de Santos Lugares se produjo la ejecución de ambos el día 18 de agosto de 1848 a las 10 de la mañana. Se afirma que Camila se encontraba embarazada y que un sacerdote, antes de ser ejecutada le dio a beber agua bendita para bautizar al hijo nonato.
La historia de Camila y Ladislao fue llevada al cine en dos oportunidades: una en la época del cine mudo, bajo el título de Camila O´Gorman con la dirección de Mario Gallo y como actores principales a Salvador Gosich y Blanca Podestá. Lamentablemente, no quedó ninguna copia de esta producción. La otra que se tituló simplemente “Camila” data de 1984, propuesta al Oscar como mejor película extranjera, dirigida por María Luisa Bemberg y como actores a Imanol Arias y Susú Pecoraro.
Finalmente digamos que los restos de la infortunada Camila O´Gorman descansan en la bóveda familiar del cementerio de la Recoleta.