Por Noelí Fornés. - Durante un mes tuve la oportunidad de estar en Italia. La propuesta me llegó desde la Municipalidad de Rafaela, con la comisión de hermanamiento con Fossano, a través de la escuela a la que asisto (este año curso el último de la secundaria en la Domingo de Oro). A partir de allí me interesé por aprender la lengua y aspectos de la cultura y la geografía de ese país.
Sin duda todo lo que uno pueda leer o averiguar antes de viajar no tiene comparación con lo que vivencié en el lugar.
Me alojé en la casa de la familia de Giulia las dos primeras semanas y en la de Milena la tercera (en la cuarta realicé un tour por la península). Con ellas asistí al Liceo Scientífico Statale “G. Ancina” con clases de lunes a sábado. Si bien tienen mi edad, no están en el último año de la escuela ya que en Italia el sistema educativo es diferente al argentino. Tanto en la escuela como las familias fueron muy amables conmigo y se interesaban por aprender castellano y cuestiones políticas de nuestro país.
Me gustó que en la escuela son muy ordenados y cuidan el mobiliario y el edificio, los cursos son de pocos alumnos y tienen un solo recreo. Para todas las materias tienen libro de texto. Cada aula cuenta con proyector y computadora. Al entrar el profesor todos los alumnos saludan de pie. Diariamente se toma lección, esto hace que los chicos durante la semana no se encuentren fuera de la escuela ya que dedican las tardes a las tareas y al estudio. Igualmente me hice amigas, probablemente algunas de ellas vengan este año a nuestra ciudad.
Se mostraron asombrados al ver imágenes de Rafaela ya que es una ciudad de casas bajas. Allí, por cuestiones de espacio (Italia tiene la sexta parte de territorio de Argentina y 60 millones de personas) construyen en altura. Y al transitar por las rutas se pueden ver poblados a poca distancia unos de otros.
SABANA SANTA
Fossano se encuentra al norte de Italia y en esta época allí es invierno por lo que pude experimentar varias nevadas. La ciudad de 25 mil habitantes tiene una urbanización especial con calles angostas y asimétricas. Para movilizarnos a otras ciudades lo hacíamos en tren que es un medio de transporte muy utilizado y eficaz. Una de las ciudades más importantes cercana a Fossano es Torino, donde se encuentra la Sindone (Sábana Santa).
Algo que me llamó la atención fue que en cada comida sirven dos platos, el primero pasta y el segundo carne más el postre. En las pizzerías, por ejemplo, piden una pizza por persona.
Los integrantes de la comuna y del hermanamiento estuvieron durante este tiempo pendientes de lo que yo pudiera necesitar, realizaron una cena de despedida y al día siguiente fui a saludar al sindaco (intendente) Francesco Balocco quien me obsequió recuerdos de Fossano.
Durante la última semana de estadía recorrí centros turísticos de Italia. Roma me sorprendió por su arquitectura antigua que está en permanente restauración. Al ser la capital del país el ritmo de vida es más acelerado que en el resto. Lo más lindo para conocer es el Vaticano con sus impresionantes museos, la Capilla Sixtina con pinturas originales y la Basílica San Pedro que tiene la cúpula más grande del mundo. También tuve la oportunidad de conocer las ruinas de Pompeya que fue cubierta por la erupción del volcán Vesubio, lo que me llamó la atención es que no fue por lava, sino por cenizas y gases. En Florencia se encuentra el Ponte Vecchio que es el más antiguo de Europa y el único de esta ciudad que no fue destruido en la Segunda Guerra Mundial. Otra particularidad de este puente es que sobre él se encuentran varios comercios de joyería. Pasé por la ciudad de Pisa donde conocí a la emblemática torre. Pasando por Santa Margarita, una localidad costera pequeña y tranquila (una de las que más me gustó) llegué a Venecia. Allí me sorprendió saber que ya quedan pocos habitantes en la isla. El período de lluvias que comprende de octubre a febrero es cuando las aguas suben hasta 1 metro de altura, sin embargo las personas siguen su vida normal colocando pasarelas para transitar.
Conocer Italia y estar en Fossano fue una experiencia inolvidable.
Este intercambio me ayudó en lo personal a independizarme, a ser menos tímida y más sociable. Y como rafaelina, llevar nuestra cultura al país de nuestros antepasados.
La autora estuvo del 24 de enero hasta el 22 de febrero pasados en Fossano para perfeccionar la lengua italiana. Es hija de Norma Grion y Nelson Fornés del barrio Villa Dominga.