Información General

Una multitud en la fiesta del barrio San Martín

A la fiesta del barrio San Martín no hay con qué darle: es un clásico que cada año convoca a miles de rafaelinos que a ritmo de domingo redescubren la fascinante placita Honda y caminan entre los puestos de los artesanos de esta ciudad y de otras provincias que no quieren faltar a esta cita anual. Matrimonios de la mano, noviecitos adolescentes y familias jóvenes con los chicos que se pierden por segundos en la multitud conforman un domingo de esos por lo que vale la pena estar vivo, como decía un personaje de película. 
El antiguo barrio Recreo o el país Di Coi -esta denominación respondía a las abundantes plantaciones de repollos que se destacaban en ese sector de la colonia y pueblo en el que predominaban las quintas- se convirtió ayer en el corazón de la ciudad. Muchos aprovecharon para instalarse en los bancos de la placita o bien en sus pequeñas bajadas/subidas en el perímetro de este espacio verde al que nadie se cansa de contemplar. "Es una placita hermosa, con sus senderitos, sus plantas, sus flores y su fuente. Nos encanta venir siempre aquí a tomar unos mates, pero hoy (por ayer) están los artesanos que tienen cosas muy bonitas. Es un paseo hermoso, en nuestro caso venimos todos los años", confió Adriana mientras saboreaba unos mates que acompañaba con bizcochitos. "¿Viste cuánta gente hay? Todos los años es lo mismo" agregaba con cierto asombro. 
En la calle de los artesanos, en tanto, una pareja compraba un vino moscato por unos 150 pesitos. "Es para las tortas, nos encanta el gusto que les da", se justificaron mientras avanzaban en medio de la multitud a paso corto y con una gran dosis de paciencia. "Todo a su tiempo, aquí no hay que venir apurado sino a pasarla bien", apuntaron. 
En el escenario montado, como siempre a pasos de la sede de la Comisión Vecinal, desfilaron modelos de la agencia Stylo Mannequin y distintos grupos que se llevaron aplausos y el reconocimiento del público, como Ricky y Abril Gigena, padre músico y su hija cantante que recorrieron canciones a pura sensibilidad, como "La última prosa" del consagrado Lisandro Aristimuño o "Así es libre la tierra", con letra del "Chino" Simonelli (y música del propio Ricky). O los Payamédicos, esa alquimia de médicos y payasos que no sólo se proponen fabricar alegrías y sonrisas en los grises pasillos de hospitales sino que se involucran en las fiestas populares. En definitiva, una tarde que brilló en el barrio San Martín pese a la ausencia del sol. 




Autor: REDACCION

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web