MADRAS, Estados Unidos, 22 (AFP-NA). - Tras un siglo de espera, la paciencia de millones de aficionados fue recompensada en la mañana del lunes: el eclipse total de Sol oscureció en pleno día la costa oeste de Estados Unidos, para desplazarse paulatinamente hacia el este.
A las 17H16 GMT, miles de personas gritaron y aplaudieron cuando la Luna se colocó justo delante del Sol, un inusual eclipse total que cruzó de costa a costa el país por primera vez en casi un siglo.
Poco más de una hora antes, el disco solar había empezado a quedar oculto por el satélite natural de la Tierra de acuerdo con la visibilidad en Oregon, en el noroeste del país.
El fenómeno fue visible en una pequeña franja de territorio de 113 kilómetros de ancho de oeste a este que cruzó 14 estados.
Doce millones de personas, que viven en este privilegiado corredor, estuvieron en la primera fila para observar el espectáculo.
Los acompañaron millones de turistas que se han acercado desde hace varios días a esta diagonal mágica, provenientes de todos los continentes.
En Los Angeles, miles de personas acudieron al Observatorio Griffith, que corona las colinas cercanas a la ciudad. Muchos caminaron a este lugar de observación para evitar los atascos de tráfico, que colapsaron las vías.
Algunos observadores habían fabricado sus propios proyectores de agujeros de cartón y cinta adhesiva, hecho que se notó particularmente en el Central Park de Nueva York.
En México, donde hubo un eclipse parcial, los amantes de la astronomía instalaron telescopios equipados con filtros solares especiales en parques y plazas de varias ciudades. "Dejé el teléfono inteligente y experimente esto emocionalmente, psicológicamente, físicamente, en lugar de simplemente a través de la pantalla", aconsejó el destacado astrofísico estadounidense Neil DeGrasse Tyson.
Delante del Museo del Aire y del Espacio de Washington, lentes especiales son distribuidos entre los transeúntes. Al lado, a lo largo del National Mall niños y adultos se encontraba apostados con los ojos dirigiéndose al horizonte, a la espera de presenciar el fenómeno en toda su magnitud.
En Carolina del Sur, donde acabó el eclipse su travesía, se esperaban dos millones de visitantes, en un estado que cuenta con 5 millones de habitantes.
Los turistas rogaban que el clima se mantenga clemente y permita una buena observación del firmamento. "No importa realmente si vemos o no el eclipse. Nos permitió poner un alfiler en el mapa" y viajar, dice Nick Willder, un británico de 59 años.
En Nueva York, pese a existir un cielo límpido, a minutos de manifestarse el eclipse en todo su esplendor, avanzó gran nubosidad que impidió apreciar el fenómeno.