El 8 de marzo se celebran los derechos conquistados por las mujeres, después de muchas luchas a lo largo del tiempo, y que implican la plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural.
Durante la Revolución Francesa las mujeres comienzan a tomar conciencia colectiva de su rol en la sociedad y ya a mediados del siglo XIX los movimientos sufragistas inician la lucha por los derechos civiles de la mujer. Se suceden huelgas y denuncias y comienzan a aparecer los primeros grupos feministas dentro del movimiento obrero.
Sin embargo, recién en los inicios del siglo XX, precisamente en 1911, y luego del incendio ocurrido en la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York que causó la muerte de 146 operarias, es cuando se reavivan los reclamos de las trabajadoras.
En la Argentina, y a medida que avanzaba el siglo, la participación de la mujer se fue evidenciando en distintas manifestaciones: la política, la prensa, los gremios, las asociaciones culturales… Alicia Moreau de Justo decía: “no se trató de oponer a la mujer al hombre, sino de elevar, de esclarecer a la primera, de no dejarla ajena al pensamiento moderno, de permitirle que conquistase en la sociedad una situación menos deprimida, de darle medios para defenderse de un régimen que no ha sido hecho para ella y en donde se encuentra herida y vejada cuando las circunstancias de la vida oblíganla a trabajar a la par del hombre”.
Otra cuestión que signó el proceso de las conquistas femeninas fue la de la obtención de la plena ciudadanía, con capacidad para elegir y ser elegida. Desde las primeras décadas del siglo XX se impuso esta problemática en los debates de la política en la argentina, cuyas voces fueron Enrique Del Valle Iberlucea, Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane de Rawson, Cecilia Grierson y Julieta Lanteri. Luego de muchas luchas y por la decidida intervención de Eva Duarte de Perón, es en 1947, durante la presidencia de su esposo, cuando se promulga la Ley 13010 del voto femenino y en 1951 las mujeres argentinas concurren a las urnas por primera vez.
En la historia de las luchas por la reivindicación de los derechos de las mujeres, la Asociación de Mujeres Piemontesas de la República Argentina (AMPRA) tiene mucho para contar. La nuestra es una asociación dedicada a la difusión de los valores de la piemontesidad desde la óptica de lo femenino, así como al rescate de la memoria de la mujer en la inmigración italiana en la Argentina.
En sus múltiples roles familiares y sociales, la mujer inmigrante ha sido y es un baluarte de la transmisión de la cultura del trabajo y ejemplo cabal de determinación, audacia y coraje.
Como bien dice la autora santafesina Norma Battú, en su libro Las Italianas: “Las italianas de antes llegaron a l’América en el siglo diecinueve. Se cuenta que en el baúl, entre sus pertenencias, traían un delantal. Hay quienes aseguran que ya al bajar del barco se lo pusieron, anudando las cintas con un tirón y también dicen que inmediatamente se arremangaron las blusas, como para ir ganando tiempo, sabiendo lo que les esperaba: trabajo y más trabajo” (Battú, N. “Las italianas” Ed. Ciudad Gótica, Rosario 2006).
Las mujeres de AMPRA, fieles a nuestro lema: “Más allá de reivindicar la memoria, no somos ajenas a la realidad que nos circunda ni al futuro que nos desafía” y en homenaje a tantas mujeres que con su esfuerzo y trabajo hicieron realidad tantas reivindicaciones y conquistas, queremos hacerles llegar a todas nuestro abrazo fraterno y ofrecerles simbólicamente una “mimosa”, flor que en Italia representa a las mujeres.
Colaboración de María Luisa Ferraris (secretaria) y Marta R. Giai (presidente).