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Vecchioli: versos dedicados a Vila

La vecina localidad de Vila lo tuvo al poeta Mario Vecchioli como uno de sus habitantes en su infancia, concurriendo allí a la Escuela 385 "Domingo Faustino Sarmiento", que hace poco cumplió 125 años de su fundación, actualmente bajo la dirección de Marcela Bessone. Con el paso de los años, Vecchioli le dedicó a esa localidad este hermoso poema: "Lejano pueblo mío, de mi infancia".

Ranchos de lata y perros hacia el este./ Al norte los tunales y la pampa./ Y un occidente gris de camposanto,/ perdido entre esmeraldas./ ¡Es un antiguo tiempo de la sangre/ esta dulce provincia de mi infancia!/ El pueblo estaba al sur.

El pueblo era un domingo de camisa blanca,/ pañuelo perfumado y el nudo maternal en la corbata./ Aldea de labriegos/ con mostradores de buen vino y grapa,/ almacenes que olían a pimienta/ y verdinegras zanjas/ donde los sapos celebraban lluvias/ en un idioma secular de gárgaras.

País de Liliput, al que se iba/ con infantil curiosidad de chacra./ ¿Cómo explicar aquellas tribus gringas,/ vestidas de importancia?/ ¿Y esa tiesura, grave,/ tal vez con presunción de aristocracia?

Primero era la misa,/ con su latín que nadie interpretaba./ Misa de rogativa de cosecha,/ más que de amor a Dios y de alabanza./ Después, afuera, el sólito concilio./ Interminables, efusivas, charlas,/ con el virtuoso tema femenino/ 

de encajes y de ropa almidonada.

Juegos y gritos del tropel de niños./ Dudosos secreteos de muchachas./ Sonrisas complacientes de las madres./ Y el viejo cura, con su cara santa,/ remolineando de un corrillo a otro/ la astuta inquisición de su sotana.

Los hombres, mientras tanto,/ con firme empeño y en brillante carga/ ya habían conquistado las esquinas./ Y entre "toscanos", cantos, carcajadas,/ y cuentos de sabor que no se dice,/ se echaban el boliche en la garganta.

¡Felicidad de gente laboriosa,/ que un largo cuatro rumbos de volantas/ desparramaba de regreso al campo!/ Pueblo mío, de fábula.

Con sus baldíos de oxidados sunchos,/ plaza de nencas y de fiestas patrias.../ ¡Es un antiguo tiempo de la sangre/ esta dulce provincia de mi infancia!

Autor: REDACCION

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