Por Víctor Hugo Fux (Redacción LA OPINION). - Vitulich Rodamientos es una "marca registrada" en la comercialización de ese tipo de elementos en esta ciudad.
Próxima a cumplir 28 años de trayectoria empresarial, bajo la administración de su propietario, Ernesto "Tito" Vitulich, sigue atendiendo con la misma seriedad de la primera hora las necesidades de un mercado cada día más exigente.
LA OPINION juzgó oportuno entrevistar a "Tito", no solamente con la intención de repasar una historia que se inició mucho antes y que adoptó en 1985 la identidad que hoy la sigue distinguiendo: Vitulich Rodamientos.
"En el año 1979 empecé a trabajar como empleado en la firma Rodamientos Rafaela, propiedad de Pérez y Borgnino, pero a los tres meses esa sociedad se disolvió y durante un tiempo seguimos con Pérez, en mi caso, ya incorporado a la razón social; esa relación continuó hasta que Pérez decide retirarse y su lugar pasa a ser ocupado por mi cuñado, Edgardo Rassetto, con quien trabajamos hasta 1985", recordó Ernesto.
Más adelante se registró un nuevo cambio, que ya resultaría definitivo: "En el '85 nos separamos con Edgardo; él siguió con Rodamientos Rafaela y en ese momento nació Vitulich Rodamientos; primero, en un local alquilado en calle Moreno 314, hasta 1993, cuando en el mes de septiembre me trasladé a Lamadrid 69, donde hoy sigue funcionando el negocio. Esa propiedad era de mi padre y en el fondo tenía un galpón donde guardaba los camiones de la cremería (Productos Vitul), empecé a construir en 1986 y terminé en septiembre de 1993, inaugurando ese mes".
Refiriéndose a la actualidad del sector, expresó que "la comercialización de rodamientos hoy está un tanto complicada por los problemas que existen con la importación; en nuestro caso, prácticamente el 90 por ciento de los productos es de origen extranjero, en su mayoría de Suecia, Italia y Alemania; no es tan fácil conseguir la mercadería como en otras épocas, pero uno siempre espera que aparezca una solución para no llegar a una crisis que nadie desea; nosotros, particularmente, tenemos un buen stock, que lo hicimos durante muchos años, y eso nos da algo de tranquilidad".
UN TIPO "CHIVO"
Vitulich es un reconocido hincha de Chevrolet, una marca por la que tiene una pasión que no logra disimular. "Me incliné por Chevrolet cuando era muy chico; recuerdo que a principios de los sesenta en el taller de mi papá, como era costumbre en esa época, paraban los autos que venían a correr las 500 Millas Argentinas a Rafaela; en el '61 estuvo Hugo Galaverna y ese año ganó; desde ese momento soy hincha de Chevrolet y mi fanatismo, lo reconozco, llegó a un nivel que me cuesta mucho explicar", señaló.
"Tito" recordó que "en otras ediciones de las 500 Millas pararon, también en mi casa, Carlos Loeffel y Jorge Cupeiro, los dos identificados con Chevrolet; todo eso hizo más fuertes mis sentimientos por la marca, por la que sigo simpatizando; mi mayor ídolo fue Roberto Mouras, un muy buen piloto y un ser humano excepcional al que lloré muchísimo el día que se mató en Lobos; había estado con él pocos días antes en San Lorenzo y por nuestra amistad me invitó para que vaya a esa carrera; nunca me voy a olvidar cuando le dije que me iba a resultar imposible, pero que sí lo iba a estar acompañando en Buenos Aires para festejar el campeonato; esa fue mi última conversación con Roberto; lamentablemente, el destino quiso que no podamos vernos, como lo habíamos pactado, en el autódromo".
Ernesto también simpatizó con Osvaldo Morresi, a quien rescata como "una muy buena persona y un gran corredor, que también falleció en una competencia; ese día también sentí un dolor muy grande por la muerte del «Pato», otro de los referentes de Chevrolet en el Turismo Carretera".
Con un tono de nostalgia señala que "desde que se mató Roberto Mouras, siento que el automovilismo ya no es lo mismo para mí; reconozco todo lo que realizó Guillermo Ortelli por la marca y los títulos que consiguió; es un piloto que le dio mucho a Chevrolet y eso me pone muy feliz, pero por el «Toro» siempre tuve una admiración muy especial".
De la actualidad del TC, opina que "sinceramente, no me gustan los cambios reglamentarios que se hacen en el medio de los campeonatos; yo considero que al entrar en vigencia cuando se inicia una temporada, deben mantenerse, porque se supone que antes de aplicarlos se deben haber estudiado todos los detalles para que se pueda lograr el equilibrio que la categoría hoy no está teniendo. Ojalá que ese tema pueda corregirse, para que la gente recupere el entusiasmo que tuvo históricamente por el TC y que hoy está bastante debilitado".