Buenos Aires, 17 enero (NA) -- La final de la Copa África quedó envuelta en un escándalo institucional a pocas horas de su disputa ya que la Federación Senegalesa de Fútbol denunció formalmente a Marruecos, anfitrión y rival en el partido decisivo, por una serie de irregularidades organizativas y de seguridad que, según afirmó, afectaron directamente a su delegación en la previa del encuentro.
El partido entre Senegal y Marruecos se jugará este domingo desde las 16 en Rabat, pero el clima quedó tensionado tras el comunicado oficial emitido por la FSF, en el que acusó a la organización local de incumplir los protocolos reglamentarios previstos para una final continental.
El primer reclamo estuvo vinculado al arribo del plantel senegalés a la capital marroquí, donde, de acuerdo a la denuncia, no se dispuso un operativo de seguridad adecuado en la estación ferroviaria.
"La FSF denuncia la ausencia manifiesta de dispositivos de seguridad adecuados a la llegada de nuestra selección a la estación ferroviaria de Rabat. Esta deficiencia expuso a los jugadores y al cuerpo técnico a la proximidad de los hinchas locales, algo que se aleja de los estándares de una competición de esta envergadura y de una final continental", señaló el organismo.
La federación también informó inconvenientes en materia de alojamiento. Según detalló, debió presentar una protesta oficial para que se le asignara un hotel acorde a la instancia que se disputa.
"Tras esta diligencia, un establecimiento hotelero de cinco estrellas fue finalmente atribuido a nuestro equipo, garantizando las condiciones para la disputa de la final", indicaron.
El entrenador Pape Thiaw respaldó la postura de la FSF y fue contundente al referirse a lo sucedido: "Lo que pasó ayer es anormal. Un equipo como Senegal no puede encontrarse en medio de una multitud de esa manera. Los jugadores estaban en peligro y cualquier cosa podría haber pasado", afirmó en conferencia de prensa.
Las quejas también alcanzaron el plano deportivo. Senegal rechazó entrenar en el complejo Mohamed VI, base habitual del seleccionado marroquí, al considerar que se vulnera la equidad competitiva. Además, denunció no haber recibido aún confirmación oficial sobre el lugar de entrenamiento previo a la final.
Por último, la FSF presentó una queja ante la Confederación Africana de Fútbol por considerar insuficiente la cantidad de entradas asignadas a sus hinchas en comparación con las semifinales.