Bajo un sol amable de otoño y con el ánimo festivo que siempre regala un sábado por la mañana, Rafaela volvió a respirar historia tuerca este sábado con la largada del Gran Premio de Baquets desde la Plaza 25 de Mayo, una carrera homenaje al cumplirse 100 años de la primera competencia '500 Millas Argentinas' que organizó Atlético de Rafaela en 1926.
Desde temprano, vecinos, familias y fanáticos del automovilismo comenzaron a acercarse al corazón de la ciudad para acompañar la partida de las máquinas históricas, verdaderas joyas mecánicas que volvieron a ponerse en movimiento para celebrar el centenario de la primera edición de la emblemática competencia.
La postal tuvo todos los ingredientes de una mañana especial: el cielo despejado, el fresco suave de mayo, las cámaras buscando capturar cada detalle y el rugido inconfundible de motores que parecen llegados desde otra época. Entre saludos, banderas y aplausos, los participantes iniciaron el primero de los tres capítulos de una travesía que combinará caminos rurales, velocidad y resistencia.
La actividad de este sábado contempla un recorrido de aproximadamente 300 kilómetros por caminos de la región. El domingo se completará otro tramo similar, mientras que el cierre será el lunes en el autódromo de Rafaela, donde se disputarán los últimos 200 kilómetros para completar los 800 kilómetros totales de esta edición especial de las 500 Millas Argentinas.
La competencia, una de las más tradicionales y evocativas del país para vehículos históricos que hace lagrimear a los fanáticos de la nostalgia, vuelve a poner a Rafaela en el centro de la escena automovilística nacional, recuperando parte de aquella mística que convirtió a la ciudad en una referencia indiscutida del deporte motor argentino.
Más allá de lo deportivo, el evento también representa una celebración cultural y emocional. Cada baquet cuenta una historia, cada piloto revive una pasión y cada paso por los caminos rurales conecta el presente con las raíces más profundas del automovilismo nacional.
Y así, entre el brillo del sol otoñal y el eco de motores centenarios, las 500 Millas Argentinas volvieron a largarse en Rafaela, exactamente donde la historia siempre encuentra la manera de volver a empezar.