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Información General Jueves 2 de Mayo de 2019

A 500 años de la muerte de Leonardo Da Vinci

Curioso irremediable, Da Vinci fue un brillante pintor, estudió las estrellas, investigó la naturaleza e inventó objetos sorprendentes.

Agrandar imagen FOTO ARCHIVO TAVOLA LUCANA. Da Vinci, genio del Renacimiento, en el único cuadro considerado como su autorretrato.
FOTO ARCHIVO TAVOLA LUCANA. Da Vinci, genio del Renacimiento, en el único cuadro considerado como su autorretrato.
REDACCION

Por REDACCION

El 2 de mayo de 1519 moría el pintor y polímata toscano Leonardo, a los 67 años, en el castillo de Cloux, Amboise, Francia. Había llegado la hora de volar, como los pájaros que soñó o los aeroplanos que diseñó… y voló más alto y lejos que nadie por 500 años.

Mientras agonizaba, tuvo la impresión que el rey Francisco I de Francia, su incondicional mecenas, lo visitaba, entraba a su habitación en penumbras, se aproximaba a él y lo abrazaba. Esta escena, una leyenda que a los franceses les gusta conservar, quedó inmortalizada en el cuadro del pintor Jean Auguste Dominique Ingres, de 1818, y está en el museo del Petit Palais de París.

Quizás quien realmente lo abrazara fuera el noble Francesco Melzi, su ayudante y discípulo favorito, a quien legara como herencia gran cantidad de manuscritos, libros y pinturas.

Fue el rey Francisco I el que se quedó con el más famoso de sus cuadros “La Gioconda”. Y fue seguramente Melzi el autor de una copia de la Gioconda de extrema similitud con la primera, que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.

Es muy probable que La Gioconda sea el retrato de Lisa Gherardini, una dama florentina, esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, por eso también se conoce como Mona Lisa, ya que mona significa “señora” en italiano antiguo.

Esta pintura de 77cm x 53 cm representa la expresión artística de máxima popularidad a nivel mundial, popularidad que comenzó con su historia de hurtos, acusaciones falsas y personajes históricos. Cada año más de 8 millones de personas la visitan en el museo del Louvre de París. Y ella siempre los recibe con el encanto sereno de su figura con efecto sfumato, sobre un paisaje distante, logrado como resultado del manejo de la perspectiva; con una enigmática sonrisa, la casi rígida postura de su cuerpo, y una sencilla vestimenta hoy deslucida por el paso de los años. Como éste, salieron de su zurda y prodigiosa mano algunos de los más hermosos retratos de la historia del arte.

Leonardo nació en Anchiano, un pueblo del municipio toscano de Vinci, el 15 de abril de 1452.

Fue en el taller de Verrocchio, en Florencia, donde a los 17 años realizó su primera obra pictórica. Allí vivió hasta 1482, fecha de su partida a Milán , a la corte de Ludovico Sforza. De este período han quedado obras célebres como el mural de La última Cena. De allí pasó a Venecia y nuevamente a Florencia, donde comenzó su rivalidad con Miguel Angel, luego a Roma y finalmente a Francia.

En todos lados mostraba su obsesión por fusionar arte y ciencia, humanismo y tecnología. Curioso incansable, apuntaba todo en cuadernos que llevaba atados al cinturón, como si fuera notario como su padre. Se ejercitó en todas aquellas profesiones en las que el dibujo intervenía. Hizo estudios de anatomía, fósiles, pájaros, óptica, botánica, geología, armamentos, astronomía, hidráulica.

Una vida de genialidad y esplendor en el arte y la ciencia que finalmente se aquietó a la espera de un abrazo.


Contribución del Centro Toscano de Rafaela

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