El sueño finalmente se cumplió. Luego de una larguísima espera de 17 años, AC/DC volvió a pisar este lunes el escenario de un estadio que conoce a la perfección. Aquella última visita en 2009 había quedado inmortalizada en el mítico DVD Live at River Plate, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo gracias al inigualable fervor del público argentino. Este fin de semana, la historia sumó un nuevo capítulo épico.
La previa estuvo a cargo de Eruca Sativa y The Pretty Reckless (quienes también abrirán las próximas funciones del 27 y 31 de marzo). Sin embargo, a las 21:00 horas en punto, el Monumental se vino abajo: una animación en las pantallas gigantes mostró un auto deportivo ingresando a River para "dejar" a la banda en el escenario.
Cuando las luces se apagaron, un mar de clásicos cuernitos rojos parpadeantes iluminó la noche porteña. La locura fue total al ver aparecer a las leyendas: Angus Young, Brian Johnson, Stevie Young (ya recuperado en la guitarra rítmica), el baterista Matt Laug y el bajista Chris Chaney.
El primer golpe al mentón fue “If You Want Blood (You’ve Got It)”, un verdadero himno de 1978. Acto seguido, Brian Johnson se acercó al micrófono y saludó en español:
"Hola, ¿cómo están? Vamos a rockear un poco".
Y vaya si lo hicieron. El setlist fue un viaje arrollador por las mejores páginas de su carrera, intercalado con pinceladas de su último disco Power Up (2020). Cuando sonó el inconfundible riff de “Back in Black”, las pulsaciones del público llegaron al máximo, coreando cada nota.
El sonido era impecable. La imponente pared de amplificadores tembló con la llegada de “Thunderstruck”. El pulso rockero no dio respiro: sonaron “Have a Drink on Me”, “Shot in the Dark” y “Stiff Upper Lip”.
Uno de los momentos más teatrales de la noche se vivió con “Hells Bells”, cuando la gigante y tradicional campana con el logo del grupo descendió desde el techo del escenario. Mientras tanto, un incansable Angus Young no paraba de recorrer las pasarelas, regalando su clásico "duck walk" (paso del pato) y disparando acordes venenosos que los fans celebraban a puro grito.
El tramo final del recital estuvo enmarcado por llamaradas en las pantallas y sobre el escenario. Himnos ineludibles como “Highway to Hell”, “Shoot to Thrill”, “Dirty Deeds” y “High Voltage” convirtieron a las tribunas en un coro gigante.
Tras el desenfreno de “You Shook Me All Night Long” y un extenso y apoteósico solo de guitarra en “Let There Be Rock”, la banda se preparó para el golpe de gracia. El emotivo cierre llegó de la mano de “T.N.T” y el clásico saludo de cañonazos en “For Those About to Rock (We Salute You)”.
Con el cielo del Monumental iluminado por fuegos artificiales, los fanáticos se retiraron extasiados, sordos y felices, recargados con esa energía que solo AC/DC sabe entregar. Para quienes se quedaron con ganas de más, la tranquilidad es absoluta: aún quedan dos noches de acción en Buenos Aires.
MAS DE MEDIO SIGLO DE LEYENDA
Lo que se vivió en River fue la celebración de más de 50 años de historia pura, iniciada en aquel lejano diciembre de 1973 en Sídney. AC/DC no es solo una banda influyente, es una institución del rock global:
- Poseen más de 200 millones de álbumes vendidos.
- Back In Black es el tercer disco más vendido de la historia de la música (con 50 millones de copias).
- Integran el Salón de la Fama del Rock and Roll desde 2003.