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Información General Sábado 18 de Febrero de 2012

Adoptar una mascota para nunca arrepentirse

LA HISTORIA DE MINI

Redacción

Por Redacción

Una mezcla de tristeza y ternura me invadió cuando la vi. Era miniatura, la veterinaria la traía en el bolsillo de su ambo. En ese mismo instante supe que se iba a llamar Mini. En la clínica me contaron su historia. Dos chicas la llevaron destrozada, porque la habían mordido unos perros según dijeron. La dejaron ahí, temblando, con su cabecita sangrante, muy malherida y con altas probabilidades de perder la vista. Aseguraron que volverían, pero nunca lo hicieron.

¿Cómo pudieron dar la vuelta, sin saber nunca qué fue de ella? No lo entiendo. Sólo sé que perdieron mucho más de lo que creen haber ganado, aunque me entristece que existan personas tan despojadas de solidaridad y sentimientos.

Nada garantizaba que esa cachorrita tuviera un final feliz, aunque por suerte, y sólo por suerte, se encontró conmigo y yo con ella. Acabábamos de mudarnos a un departamento y no planeábamos tener mascotas... pero esa podrá ser una excusa para otros, no para mí. Ella necesitaba quien dedique tiempo y esfuerzo a su recuperación, y después de estar un mes en la veterinaria, conoció un hogar. Este que le dimos en casa. Muchos meses me llevó para que Mini esté como está hoy. Muchas fueron las curaciones que tuvo que recibir (y el dolor que eso le implicaba), los antibióticos que tuvo que tomar y las visitas al veterinario que tuvo que realizar. ¡No quedó ciega! Sí un poco chueca, con el hocico torcido, un ojo más grande y con una tos y un ronquido crónico que a veces asusta. Pero para nosotros ¡es hermosa! La mejor perra del mundo. Mi hijo se desvive por ella, es su mejor amiga. Adoptarla fue uno de los actos de amor más grandes que hicimos y el sentimiento al verlos jugar y crecer juntos es irreemplazable. Ese amor que le damos lo recibimos todos los días de parte de ella y hacen que todo aquel sacrificio parezca insignificante.

Qué pena para quienes no supieron quererla y optaron por el abandono. Seguramente nunca entendieron que ese animalito que desecharon como un objeto, era en realidad un ser maravilloso, lleno de bondades y sentimientos.

Qué suerte tuve yo de encontrarme por casualidad ese día en la veterinaria. A algunos les parecerá fácil abandonar, pero más fácil es adoptar, porque la sensación resultante es incomparable.

Hay muchas Minis en la calle, en los refugios o en hogares transitorios esperando que alguien los encuentre. Y estoy segura de que hay muchos hogares como el mío, donde los pueden recibir aunque no esté en los planes, y verse bendecidos por estos pequeños y cariñosos compañeros.

Desde esta linda experiencia te puedo decir que no lo dudes, adoptá un animalito abandonado y nunca te vas a arrepentir.


Virginia, voluntaria de ARPA (Asociación Rafaelina Protectora de Animales).

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