Por Blanca M. Stoffel
En los viejos tiempos la distribución de la leche se hacía de puerta en puerta con la característica de que la vaca con su cencerro acompañaba al lechero y este ordeñaba al animal delante de la dueña de casa dándole en un gran jarro de latón la cantidad de leche pedida.
Si bien resultaba cómodo para todos la distribución del producto de esta manera no era demasiado higiénico el sistema. Algunos de estos lecheros eran vascos y usaban la boina caída sobre la oreja lo que ayudaba a individualizarlos. Aquí, en el barrio 9 de Julio había una mujer que tenía una vaca lechera en un baldío en calle Buenos Aires, al lado de la Capilla de Pompeya y con ella salía a la mañana temprano a recorrer el barrio. Frente a la dueña de casa ordeñaba el animal y le entregaba la cantidad de leche pedida.
En general, los tambos estaban ubicados en las chacras, en un galpón rudimentario, al que iban las mujeres de la casa bien de madrugada para iniciar las tareas del ordeñe, con un banquito de tres patas, en alpargatas, un pañuelo al cuello para aliviar el frío de la madrugada. Este trabajo se hacía cuando aún no se vislumbraban las luces de la aurora.
Era una tarea diaria, y sin descansos porque aunque fuera sábado o domingo, feriado o fiesta patria, a las vacas había que ordeñarlas. Además, el tambo era sucio, ahí se amontonaba el estiércol de los animales, el barro y la lluvia.
Un tiempo después empezaron los lecheros a salir en un carro en el que se acomodaban los grandes tachos repletos de leche espumosa, a repartirla por el pueblo. Allí las amas de casa, presurosas, retiraban con una espumadera la nata depositada encima y la acomodaba en una vasija donde de inmediato procedía a batirla con cuidadosa premura, poniéndole cada tanto una pizca de sal fina. Cuando esta mezcla comenzaba a espesarse estaba a punto de convertirse en una deliciosa manteca que iba a ser colocada en la mesa del desayuno para deleite de chicos y grandes. Siempre recuerdo el sabor de esta manteca exquisita e irrepetible que la abuela había preparado desde la mañana temprano para nuestros desayunos en el campo.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.